San Roque salió ayer a hombros en una procesión que congregó a un buen número de fieles. El cortejo partió de Blimea a las 12.00 horas en dirección a la pequeña localidad que este fin de semana acogió los festejos patronales en honor del santo. Ni el orbayu impidió que se llevara a cabo este acto religioso con el que cada año se cierran estas celebraciones estivales. Una vez en San Roque, los participantes en la procesión, a los que se sumaron varios vecinos de la localidad, acudieron a un oficio religioso celebrado en la iglesia parroquial. Tras la misa, los asistentes tomaron parte en la ya célebre «puya'l ramu», una actividad tradicional y presente en todas las romerías de la región. Tras un almuerzo en el prau de la fiesta, la agenda de San Roque continuó a lo largo de toda la tarde y puso el broche una verbena musical que arrancó a las ocho de la tarde y que se prolongó con una sesión de disc-jockey. Desde el pasado viernes, cuando dieron comienzo estas celebraciones, congregaron a muchos participantes en esta pequeña localidad de San Martín del Rey Aurelio, que fue sede de varias actividades deportivas, lúdicas y musicales. Pese a que se clausuraron ayer, no será hasta el día 1 de septiembre cuando tenga lugar un baile en el que participarán todos sus socios, informa Lucía CORTINA.