LAUDELINO VÁZQUEZ
De cuando en cuando, hay algún badulaque montaraz que no se aguanta, que le cuesta aceptar lo del sistema capitalista, la libre competencia y circulación de capitales y eso, o que simplemente es un racista de segunda, que prefiere encontrar una excusa «social» para dar rienda suelta a su xenofobia, y nos embadurna las fachadas de Mieres (supongo que ocurre en todas partes, porque parecen pegatinas estándar) con unos papelajos en los que puede leerse algo así como «compra a tus vecinos y no compres a los chinos». Tampoco estoy demasiado seguro del orden, porque vista una vistas todas, y hace tiempo que no me paro a leerla, pero lo que me llama la atención es el detalle de la palabra «vecino» incluida en la pegatina anónima. Porque que yo sepa, hasta ahora, vecino era aquel que vivía en un mismo pueblo, barrio o edificio y que, como mucho, y a nivel oficial, para serlo bastaba con estar inscrito en el padrón de la localidad. Y los chinos que abren su negocio se quedan a vivir una temporada (en muchos casos su intención es quedarse para toda la vida, si el negocio lo permite), se empadronan y pagan sus impuestos, son tan vecinos como cualquier otra persona de cualquier otra nacionalidad que haga lo mismo. Por más que los que gustan de otorgar carnés de vecino, compañero, ciudadano, etc., añoran los tiempos en que sí había quien repartía certificados de buena conducta, quien decidía el que podía ser vecino o no. Pero me parece que esos tiempos han sido felizmente superados y, ahora, andamos con una cosa que se llama Democracia, que nos alcanza a todos, incluidos los vecinos llegados de allende.
Y, en este bendito sistema, uno compra donde quiere, siempre que pueda, así que, señores badulaques, les agradeceríamos que no ensuciaran la ciudad con esa porquería. Gracias.