Langreo, Lucía CORTINA
Gabino Busto, actual director de la pinacoteca municipal Eduardo Úrculo, de Langreo, y durante años responsable del departamento de Educación del Museo de Bellas Artes de Asturias, descubrió, tras varios años de estudio, dos particularidades en el apostolado del Greco: que las doce pinturas están incompletas por faltar la de Cristo y que, pese a las muchas teorías que lo apoyan, no son la primera obra del pintor.
Ambas teorías aparecen recogidas y explicadas en el libro que dedica a estos doce cuadros y que fue presentado el pasado miércoles en la Casa de la Buelga, en Ciaño. La actividad, organizada por «Cauce del Nalón», estuvo inscrita en la agenda del Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas. Acudieron a la presentación, para arropar a Busto, el director de la Casa de la Buelga, Aladino Fernández; el director de la Escuela de Arte de Oviedo y miembro de Cauce, Alfonso Granda, y el editor de la obra, Helios Pandiella.
Todos elogiaron la obra del historiador del arte, de la que se han publicado sólo 500 ejemplares y que es fruto de años de investigación. El autor de este libro explicó que el mismo nace «de la fascinación que siento por El Greco, un pintor extraño e intrigante del que, desde que era un niño, me impresionaron sus pinturas, sus colores y sus cuerpos llameantes y alargados». Su publicación arrancó de la teoría de que, pese a lo que recogen un buen número de críticos del arte, el apostolado del Greco que se conserva en Oviedo «no fue la primera obra de este tipo que hizo el pintor». La base en la que se apoya su teoría es que en estos doce cuadros «aparece restringido el campo visual, es decir, que en algunas de estas pinturas falta una mano portando algún atributo que indican la existencia de una obra anterior en la que esto aparecería representado».