|
|
|
HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
|
JOSÉ ANTONIO VALLE COBREROS
En más de una ocasión, sólo con oír estas palabras, la habitación se ha llenado de olores animales, la demostración de que los ideales están sujetos a un organismo viviente.
-Sólo quiero saber cómo has conseguido salir y quién te ha ayudado. Eso es todo. Y no temas por las represalias de tus compañeros, te enviaremos a otro lugar. Creo que incluso podrás elegir entre unos cuantos destinos.
Al final del puente de la nariz, al fondo del pelo desmadejado y la barba que cubría casi todo el rostro, se descubrían dos ojos brillantes. No podía distinguir si era orgullo, por su acto y la demostración de que seguía en lucha; un sentimiento de superioridad, porque mis vulgares proposiciones me rebajaban ante su superior mundo de ideas; o simple demencia, más allá de cualquier razonamiento válido. Pero, sin duda, a través de los vapores que su aliento extenuado formaba rítmicamente, su gesto no indicaba ninguna rendición.
-¿Ves las ventajas de ser el primero?
Una llamada. Unas piernas, muslos, caderas en movimiento.
-Tú eres un hombre válido. El conflicto no va a durar mucho tiempo y cuando acabe serán necesarios hombres como tú para levantar el país, tendrás toda la vida por delante. Nadie lo sabrá nunca. Fíjate, sólo tienes que sentarte en esa silla, tienes el papel y el lápiz. Solos tú y yo. Ni siquiera un escribiente para tomar notas. Esto es absolutamente confidencial. Tienes mi palabra.
Me levanté y me acerqué hasta él. Era más alto de lo que creía. El brillo seguía allí, pero todo puede cambiar en un segundo: una decisión, un acto, una vida.
-Luego te daremos comida, ropa seca, saldrás de este infierno.
Me acerqué a la puerta.
-¿Ves las ventajas de ser el primero? Si no lo haces tú ahora, lo hará otro después, tarde o temprano. Pero tú puedes elegir.
Fuera el frío era terrible, pensé en volver a por mi abrigo y mis guantes, pero en realidad era sólo un minuto, una llamada.
-No se preocupe, no hará nada. Vengo ahora mismo- le dije al guardia.
Corrí hasta el teléfono y marqué. Vamos, vamos, tenía que estar en casa ya. ¡Sí!
¡Su voz!
-Hola, cariño. Has llegado pronto. Me lo imaginaba. No, todavía no. Creo que tardaré un rato, pero espérame despierta. No, no puedo. Oye, ¿sabes lo que le decía Napoleón a Josefina en sus cartas? «Vuelvo dentro de tres días, no te laves». Sí, pero son los cerdos los que saben encontrar las trufas. Hago lo que puedo. Que sí. Antes de lo que imaginas. Vale, hasta ahora.
Por suerte a esas horas el barro ya estaba congelado. El aliento del guardia se perfilaba como una nube ensombreciendo la luz de la bombilla. Me acerqué a él frotándome las manos. Entré. Cerré la puerta. El prisionero no se había movido. La silla, el papel y el lápiz seguían igual que antes.
-Mira, voy a ser franco. Tú crees que somos iguales, pero no es así. Somos especies diferentes. En circunstancias normales no tendríamos por qué encontrarnos en la vida, pero nuestra relación se ha producido y tenemos que resolverla de la mejor manera posible para los dos.
Me acerqué un poco más.
-Simbiosis: yo obtengo algo de ti y tú obtienes algo de mí. En el momento presente yo quiero algo de tu pasado y te ofrezco algo de tu futuro.
¿Estaba sonriendo? ¿Por qué? Tal vez conocía algo que yo no sabía. Pero a mí eso me daba igual. Yo no quiero saberlo todo, no me preocupan los grandes misterios de la vida. Me interesan datos concretos, eso es lo mío. Cogí el sobre y saqué las fotos.
-Mira. ¿Ves? Son tu mujer y tu hija. Ésta es mejor. Se la ve muy bien, se ha teñido el pelo y tu hija lo lleva tan corto que parece un niño. Nos costó localizarlas, pero aquí están, de momento. Como ves, no han salido del país.
Ahora sí. Se había ido el brillo, había vuelto el hombre.
-Vas a sentarte ahí y vas a escribir quién te ayudó a escapar y cómo lo hiciste. Con todo detalle. Y así tu familia feliz seguirá teniendo un futuro. Tú escribes unas líneas y yo hago unas llamadas. Simbiosis.
El prisionero ya no sonreía, ya no resplandecían sus ojos porque su mirada se arrastraba por el suelo, guiaba sus pasos hasta la mesa, a la silla, el lápiz, el papel.
Cogí mi abrigo y mis guantes para salir. ¿Cómo podía aguantar aquel guardia tanto frío? Lo descubrí al acercarme confidencial, su aliento apestaba a alcohol.
-Está escribiendo. Ya sabe lo que hay que hacer. Me voy.
El guardia parecía a punto de hacer una pregunta, dudaba, miraba la puerta y me miraba marchándome. Pero yo ya me iba. El trabajo estaba hecho y me esperaban en casa. (FIN)
Toda la información sobre la Declaración de la Renta 2011: Guía útil, noticias, cómo pagar menos
Todas las fotografías de las noticias en una única página
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
Casa, Adosado con 350 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 aseo(s), 3 baños, 2ver más
Piso, con 81 m2, A reformar, 3 dorm, 1 baños, 0 plaza(s) de garaje,ver más
Casa, Independiente con 225 m2, Buen estado, 4 dorm, 2 aseo(s), 2 baver más
Piso, con 90 m2, 3 dorm, 1 aseo(s), 1 baños, .VIVIENDA EN BUEN ESTAver más
Casa, Adosado con 190 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 baños, 2 plaza(s) dver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 80 m2, Buen estado, 3 dorm, 1 baños, 2 armario(s) empotraver más
Piso, con 60 m2, Reformado, 2 dorm, 1 baños, 1 armario(s) empotradover más
Piso, con 70 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA NUEVA ESPAÑA | CLUB PRENSA ASTURIANA | PUNTOS DE VENTA | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR |
|
|
|||||||