Relatos de verano

Bajo cero (y II)

n Obra ganadora del concurso «Eugenio Carbajal» de Mieres

 
Bajo cero (y II)
Bajo cero (y II)  

SIBISSE RODRÍGUEZ SÁNCHEZ Ahora uso el bote de los bolígrafos para tomar el té. Siempre se me olvida ir a comprar tazas o las que veo no me acaban de convencer del todo, y las tazas no son como las rosas, no crecen porque sí y menos en enero. En enero no crece casi nada. Vacié el bote de los bolígrafos, la tinta dentro del té es a veces menos dañina que sobre una hoja de papel. Es algo que tú y yo sabíamos muy bien.


Sabíamos muchas cosas. Siempre fuimos muy listos, o por lo menos fingíamos ser muy listos y eso bastaba. Era algo que se nos daba bien, fingir que éramos lo suficientemente listos como para no enviarnos cartas o fingir que podíamos vivir juntos. Evitamos todo el veneno que fuimos capaces de evitar, y ahora mezclo el té blanco que escondí cuando te fuiste con los restos azulados de tinta en el fondo de un bote de cerámica. El error, si es que hubo error en todo aquello, fue pensar que podíamos vivir sin veneno, sin gatos, sin rosas y sin niños, tan sólo a base de fresas, caracoles y Henri Salvador. No lo hicimos tan mal después de todo.


Cualquier ser humano hubiera aguantado poco, pero nosotros nos empeñamos durante cinco años, nada menos que cinco años de buenos días y desayunos en la cama y que todos mis amigos -tú no tenías amigos- creyeran que éramos la pareja perfecta, o al menos que éramos felices. No sé si aguantamos por vanidad, pudor, pereza, inercia, melancolía, o simplemente porque hacía demasiado frío para separarnos. Tanto que nunca pensé sentir un frío más intenso, y menos aún que unas cuantas rosas supieran sobrevivir al frío mejor que tú y que yo juntos.


El agua estaba a punto de hervir y de repente, sin venir a cuento, sonó un despertador. Al principio pensé que era el mío, que se me había olvidado apagarlo, pero el despertador se paró, el agua rompió a hervir y tuve que hacer un esfuerzo porque la taza o lo que antes había sido un bote de bolígrafos permaneciera en mis manos.


Es mejor que me dé prisa, que prepare ya el té y me lo beba, hasta la última gota de tinta. Si suena un despertador, más tarde o más temprano alguien se levanta. Siempre ocurre así, pero ahora no me apetece que nadie descubra el pequeño milagro de mi rosal, o que no me deje escuchar las noticias o que me diga que estoy loca, que por qué tomo el té en un bote de bolígrafos. Además tengo que preparar la escena, ensayar mi «hola mi vida. Buenos días» y el beso dejado como por casualidad en el borde de la mandíbula. ¿Ves? Todavía soy capaz de fingir. Cinco años fueron más que de sobra para aprender a hacerlo, y doy besos como si contara un secreto que no tiene palabras y que en el fondo, si las tuviera, a nadie le gustaría escuchar.


Nosotros compartimos secretos. Entre otras muchas cosas eso era lo más importante que compartíamos: secretos, detalles que no decíamos a nadie y que nos hacían poderosos, o al menos nos hacían sentir lo que nos unía como algo tangible, casi físico. Luego ya no hubo más, cuando te llevaste la mitad de mis discos y todas mis novelas de Agatha Christie consideré oportuno dejar de tener secretos. Fui contándolo todo, los desplantes, los días muertos, los orgasmos, las promesas, los proyectos de futuro, las frases sin aparente intención de herir y las penetraciones sin intención de hacer daño. Era como quitarte algo, tomarme la revancha por los libros de Agatha Christie a los que me costó tanto hacer sitio en mis estanterías cuando te mudaste a casa y que luego dejaron un paisaje desierto, un hueco con el que todavía no me acostumbro a convivir.


Los momentos que nos pertenecían, de la misma manera que nos pertenecen los rosales o nuestro propio nombre, pasaron a formar parte de la cháchara intranscendente e ininterrumpida del café a media tarde con mis amigas, o de las viejas historias que contaba a mis amantes, con los ojos perdidos en la nada y mostrando un daño irreparable en los quiebros de mi voz, como los relatos con música clásica de fondo y voz muy grave, de esos ante los que no puedes contener un «¡Pobrecita! Menudo hijo de puta».


Ahora quiero tener mi pequeño secreto. Mío solamente. No quiero que nadie me descubra. Quiero permanecer aquí, viendo cómo por fin, a destiempo y sin motivo alguno, soy dueña de algo hermoso.


Me quité las gafas y comprobé que las rosas no habían desaparecido con los cristales. Un poco más borrosos, cargando con mis tres dioptrías, temblaban esos pequeños cogollos de pétalos dorados.


-Hola cariño


-Hola, mi vida. Buenos días.


Te iba a decir que estaba pensando en ti, pero procuro no ser irónica. Ambos detestamos la ironía. Eso no ha cambiado desde entonces y después de todo volviste porque era más fácil estar conmigo que estar solo.


Yo te dejé pasar porque ya no sabía qué poner en aquel estante para que no se notara el vacío, pero ni siquiera las mismas novelas que te habías llevado pudieron esconder los huecos. Me di cuenta muy tarde, una vez que todas tus cosas incluido tú mismo, volvíais a estar en casa. Y me tocó aprender a no echarte de menos. Volver a hacerte sitio en los cajones del armario, dejarte el lado derecho de mi cama, hablar contigo, oler tu café y pese a todo no echarte de menos. Apostaría a que tú ya no me echas de menos, pero no, ya me he prometido firmemente no volver a apostar nada contigo. No me puedo permitir el lujo de perder más cosas.

  HEMEROTECA

Imágenes del día

La actualidad en fotografías

La actualidad en fotografías

Todas las fotografías de las noticias en una única página

 
Esperando Contenido Widget ...
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO

Venta de pisos

Casa en venta con 350 m2, 4 dormitorios en Gijón,

Casa, Adosado con 350 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 aseo(s), 3 baños, 2ver más

Piso en venta con 81 m2, 3 dormitorios en Oviedo

Piso, con 81 m2, A reformar, 3 dorm, 1 baños, 0 plaza(s) de garaje,ver más

Casa en venta con 225 m2, 4 dormitorios en Gijón,

Casa, Independiente con 225 m2, Buen estado, 4 dorm, 2 aseo(s), 2 baver más

Piso en alquiler con 90 m2, 3 dormitorios en Ovie

Piso, con 90 m2, 3 dorm, 1 aseo(s), 1 baños, .VIVIENDA EN BUEN ESTAver más

Casa en venta con 190 m2, 4 dormitorios en Oviedo

Casa, Adosado con 190 m2, Buen estado, 4 dorm, 3 baños, 2 plaza(s) dver más

Piso en alquiler con 99 m2, 2 dormitorios en Ovie

Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más

Piso en venta con 80 m2, 3 dormitorios en Oviedo

Piso, con 80 m2, Buen estado, 3 dorm, 1 baños, 2 armario(s) empotraver más

Piso en alquiler con 60 m2, 2 dormitorios en Ovie

Piso, con 60 m2, Reformado, 2 dorm, 1 baños, 1 armario(s) empotradover más

Piso en alquiler con 70 m2, 2 dormitorios en Ovie

Piso, con 70 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más

Piso en alquiler con 99 m2, 2 dormitorios en Ovie

Piso, con 99 m2, 2 dorm, 1 baños, 1 terraza(s), .VIVIENDAS DE NUEVAver más

Síguenos también en . . .

Facebook LNE Twitter LNE
      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà | El Diari  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya