Las obras de reforma de la ruta del Alba comenzaron a ejecutarse a principios de la pasada primavera. Sin embargo, en mayo, tuvieron que ser paralizadas porque carecían de la evaluación preliminar de impacto ambiental (Epia), un trámite imprescindible para todas las actuaciones de más de 300.000 euros de presupuesto que se ejecutan en monumentos naturales, como es el caso de la ruta del Alba, donde las obras costarán 472.000 euros.
La denuncia de la ausencia de esta evaluación de impacto la realizó el grupo parlamentario de IU, socios en el gobierno del PSOE a nivel regional. Esto no impidió que su diputado Francisco Javier García Valledor exigiese a la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras la paralización de una obra por infringir la normativa impuesta por el propio Principado. Desde la Consejería ya se trabaja para ejecutar esta evaluación y reanudar las obras.