Baíña (Mieres), A. V.
Las fiestas de San Bartolomé, en la localidad mierense de Baíña, llegaron ayer a su fin, tras cinco días de actividad que se iniciaron el viernes con la celebración de la noche celta, y que el lunes vivieron su día grande, en el que la comisión repartió más de mil bollos preñaos, lo que supuso un récord.
Ayer, el turno fue para los más pequeños, que por la tarde participaron en los juegos infantiles organizados por la comisión de festejos. Ya por la noche llegó la última de las verbenas, amenizada por la orquesta «Reflejos». Al son de la música y los bailes, se celebró el tradicional desfile de disfraces y el baile del farolillo. Como en toda buena fiesta que se precie, el reparto de las clásicas sopas de ajo puso el colofón a la edición de 2009 de las patronales de Baíña, que se despidieron con la mirada puesta en el próximo año.