PAULA GARCÍA RODRIGO
Por qué los hombres al hablar de fútbol se empeñan en parecer simples? Cuando están delante de la pantalla viendo jugar su equipo afloran sus sentimientos más prehistóricos. Podríamos decir que la evolución del ser humano retrocede unos cuantos milenios. Eso es lo que pensamos muchas de las mujeres cuando vemos a nuestra pareja, padre o cualquier hijo de vecino, cuando lo acompañamos al bar a ver el partido de la jornada o escucharles hablar de los fichajes de la temporada. Pero la cuestión es que debajo de esa fachada existe un lado mucho más complejo que el de 22 chicos en pantalones cortos que se matan por que una pelota acabe bajo tres postes blancos. Un mundo desconocido que escapa por completo a quienes ni siquiera saben lo que es un fuera de juego; la mayoría de los casos, mujeres.
Lo más sencillo del fútbol es saltar al campo y demostrar lo supergaláctico que se es y la de millones que cobras por darle unos toques al balón mientras tus fans abren la boca cuando elogias el nombre de tu equipo, dos palabras, ¡qué récord! Después de compartir varias horas rodeada de testosterona hablando sin tapujos de su deporte, te das cuenta lo que hay realmente detrás; que es mucho. Equipos como el Unión Popular de Langreo o el Caudal realizan desde sus inicios una encomiable labor ciega a los ojos de muchos. Y me refiero a la dedicación que tienen con sus categorías más jóvenes a las que además de enseñarles la técnica les transmiten los valores necesarios como la disciplina. Por supuesto, como todo el mundo sabe, de lo tranquilos que se quedan los padres cuando dejan a su chaval entrenando en el campo y no haciendo otro tipo de cosas. Pero claro, eso no lo vemos porque no salen en la televisión. Te meten por los ojos millonarios fichajes que impiden ver la cantidad de cosas que hacen los clubes de fútbol que juegan cerca de tu casa; sí, esos mismos, los que te asomas por la ventana y los ves entrenar.
Pero queda mucho por andar a estos equipos que necesitan de la sociedad para lograr ponerse al mismo nivel que sus homólogos europeos quienes, como explicaron Paco Fernández del Caudal y Javier Gómez por el Langreo, en países como Holanda los niños salen de la escuela y reciben apoyo escolar a la vez que entrenamiento físico en el club. Una forma de ver que deporte y educación no están reñidos. Algo que podría con el paso de los años llegar a instaurarse aquí. Pero claro, lo primero es querer; porque querer es poder.