Madrid, Módem Press
Asturias no podrá aspirar a una planta experimental de almacén y captura de dióxido de carbono (CO2) hasta 2011. Así lo explicó esta semana el secretario general de Energía, Pedro Luis Marín, en la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados, donde respondió a sendas preguntas que, en este sentido, efectuó el diputado asturiano por el Partido Popular (PP), Jaime Reinares. Marín descartó, como le pidió el diputado asturiano, apoyar ante la Unión Europea (UE) la instalación en Asturias de una de las doce plantas experimentales de almacenamiento y captura de CO2 que se pondrán en marcha en toda Europa en los próximos meses y que serán financiadas parcialmente con fondos comunitarios. Como ya es conocido desde hace más de un año, la apuesta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en este ámbito es la central térmica de Compostilla, incluida en la denominada Ciudad de la Energía de Ponferrada.
El responsable energético del Ejecutivo central justificó la decisión del Gobierno por el adelanto, de 2011 a 2008, de los planes europeos en la investigación de esta nueva tecnología, ante lo que hubo que apostar «por el proyecto que entonces estaba más adelantado». En aquel momento, afirmó Pedro Marín, «sólo se contaba con las características básicas exigidas por la Comisión en el proyecto de Compostilla, y para asegurar nuestra candidatura había que apostar por él. Esto no se puede achacar a ningún problema de mala planificación, puesto que fue un cambio repentino en la política europea que adelantó a 2008 lo previsto para 2011 y en 2008 había quien estaba listo y quien estaba más retrasado».
El secretario de Energía explicó durante su intervención cómo existía en un principio un proyecto europeo de potenciar plantas de captura de CO2 a partir de 2011 y España «tenía la idea de apostar por esta tecnología de carbón limpio que nos parece muy importante, particularmente para España, pues el carbón es nuestra única fuente de energía autóctona en combustibles fósiles». El proyecto europeo, dentro de un plan de recuperación económica, se adelantó a 2008, incorporando, además, unos fondos adicionales. Para la presentación de las candidaturas ante Bruselas se requería la existencia de una planta piloto con unos mínimos de capacidad y en España en ese momento sólo existía una planta piloto de esas características, que era la de Compostilla. Por lo tanto, concluyó Marín, «con las condiciones de la Comisión, si España quería tener al menos una planta en esta primera fase, que, como digo, se había adelantado, sólo teníamos la opción de presentar la de Compostilla».
Jaime Reinares achacó, sin embargo, la decisión de instalar la planta en León y no en Asturias a la «dejadez» y el nulo apoyo que la candidatura asturiana tuvo por parte del Ejecutivo regional. «El Gobierno socialista del señor Areces no hizo absolutamente nada y tampoco hemos visto hacer nada a la Federación Socialista Asturiana (FSA), y mucho nos tememos que todo ello sea por seguir las directrices que se le marcan desde Ferraz», en alusión a la dirección federal del PSOE. Reinares defendió la instalación en el Principado de una de las doce plantas de referencia de investigación de captura de CO2 porque, a su juicio, «Asturias se la merece por tradición minera y por la larga trayectoria de investigación en este campo que llevan desarrollando instituciones como el Incar». Por todo ello, afirmó el diputado asturiano, «le solicitamos que traslade al ministro de Industria y al señor Rodríguez Zapatero que Asturias pide y reclama que proponga a la Unión Europea que una de las doce plantas de almacenamiento y captura de CO2 se instale en nuestra región. Razones para ello las hay porque ésta es una planta solicitada por la mayoría de instituciones asturianas, desde FADE hasta el sindicato SOMA-FIA-UGT, y para la que hay empresas como Hidrocantábrico o Duro Felguera dispuestas a liderarla. Esperamos una respuesta y la voluntad política de los socialistas para conseguirlo». «De no ser así», concluyó, «seguiremos pensando que Asturias, para el señor Zapatero, es una región totalmente ignorada».
El secretario general de Energía, tras exonerar de responsabilidades al Gobierno de Álvarez Areces, -«nos ha manifestado en numerosas ocasiones el interés en una planta de este tipo»-, descartó la posibilidad que Asturias acoja una planta en «esta primera fase», pero dejó la puerta abierta para el futuro.
La decisión adoptada de apostar ahora por Compostilla «no descarta que de cara al proyecto previsto inicialmente, en 2011, el Gobierno no pueda apoyar la construcción de otras plantas en otras zonas del país. Ésta es una tecnología de futuro, una tecnología que se desarrollará en los próximos años; y cuando se sienten las bases habrá, sin duda, la posibilidad de instalar más en otras partes del territorio, en particular en Asturias», indicó Marín en el transcurso del debate.