Mieres / Langreo, J. A. O.
La hullera estatal Hunosa, junto a varios socios europeos, tiene previsto poner en marcha en el pozo Montsacro un laboratorio subterráneo de investigación sobre almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) en capas mineras de gran profundidad y en acuíferos salinos situados en el entorno de las centrales térmicas de la región, responsables de una emisión conjunta de 20 millones de toneladas al año. Al mismo tiempo, la compañía que preside Juan Ramón García Secades ha iniciado los trámites para obtener los derechos de explotación para almacenamiento de CO2 y para realizar una exploración provisional con vistas a la búsqueda de potenciales almacenes subterráneos para inyectar el gas y depositarlo con todas las garantías de seguridad. Y es que lograr una total estanquidad de los depósitos se presenta como la condición más crítica a la hora de evaluar la seguridad de los posibles almacenamientos, según apuntan los expertos en esta materia.
Secades viene insistiendo en que una condición indispensable para que las tecnologías sean viables requiere lograr depósitos totalmente estancos. «No vale que haya fugas», señala el presidente de la hullera, quien cita como emplazamientos más adecuados los acuíferos salinos profundos, por debajo de los 800 metros, las trampas de petróleo y otros elementos, entre los que estaría la adsorción del gas por parte de capas del carbón. El máximo responsable de Hunosa explica que este mineral «retiene metano, que se podría sustituir por el dióxido en formaciones muy profundas». Y, a este respecto, añade que su compañía está desarrollando una investigación, con un proyecto denominado «Carbolab», en el que se incluye el laboratorio previsto para el pozo Montsacro de Morcín, con el objetivo de comprobar cómo funciona esa adsorción por parte del carbón.
«Carbolab» es una iniciativa liderada por el Bureau de Recherches Géologiques et Minières (BRGM), institución pública francesa que tiene entre sus objetivos principales la gestión de ciertos recursos naturales y del subsuelo, merced a la cual no sólo se creará ese centro subterráneo para la investigación, el desarrollo tecnológico y la demostración del secuestro de CO2 en capas de carbón, sino que también se analizarán con todo detalle las posibilidades de aprovechamiento simultáneo del metano que se libere. Hunosa tiene comprometido en este proyecto un presupuesto ligeramente superior al millón de euros, según consta en el plan de empresa.