Santa Eulalia de Morcín,
Antonio LORCA
Marcelino Miranda Castro, de Bimenes, con su gochu «Cachano» se llevó el premio principal del II Concurso exposición de gochu asturcelta de Santa Eulalia de Morcín, al que asistieron más de un millar de personas y el que hubo una multitudinaria degustación de picadillo.
Marcelino Miranda señaló que el secreto para tener un gochu campeón está en la alimentación y es que «Cachano» sólo come «productos naturales». Su alimentación esta basada en «hoja de remolacha, verduras y algunas veces, pocas, pan, harina de cebada ecológica y de centeno». Asimismo, «Cachano» suele tomar frutas: «Manzanas, peras y también pación».
La vida de los gochos de este criador es privilegiada. «Viven sueltos y se recogen ellos solos de noche. Le damos la cena y se van a dormir», dice Marcelino Miranda, orgullosos del animal que le ha dado el galardón de Morcín. En la categoría de gocha, el criador ganador fue Pablo Fernández Ortiz. Este criador dice que su gocha «no recibe ningún trato especial» pero, eso sí, se alimenta sólo «de harina y cebada no transgénica».
El concurso reunió ayer a más de mil personas en Santa Eulalia de Morcín, donde se repartieron 100 kilos de picadillo. En el concurso participaron 190 animales de 16 criaderos diferentes. Las inscripciones para este segundo certamen han superado las previsiones de los organizadores hasta el punto de que cuatro criaderos han tenido que quedarse fuera del concurso.
El certamen se dividía en cinco categorías: mejor gochu y mejor gocha; mejor llabasco y llabasca; y mejor rebaño. Cada una de estas categorías disputaba tres premios, para el primer, segundo y tercer clasificado, de 150, 90 y 60 euros, respectivamente. Los jueces del concurso reparten los premios en función de los animales que mejor cumplan las características propias de este animal. Estas son, una cabeza grande, ancha y alargada, con perfil subcóncavo. Ojos pequeños, orejas largas, caídas y dirigidas hacia adelante. Hocico apretado y cóncavo, con jeta ancha y un tronco que debe presentar la línea lumbar algo arqueada y estrecha. El peso de estos animales oscila entre los 250 y 300 kilogramos y miden hasta 185 centímetros de longitud y otros 92 de alzada.
La Asociación del Gochu Asturcelta considera que el certamen fue todo «un éxito de participación». En la carpa que instaló junto al lugar del concurso, los asistentes pudieron disfrutar y degustar del picadillo de gochu asturcelta, cocinado por la Asociación de Mujeres Solamalena. La afluencia fue tan masiva que los 100 kilos preparados se agotaron.