A. LORCA
A la hora de subir o de bajar los impuestos, los responsables municipales tienen que mirar primero el estado de las arcas municipales y las previsiones de gastos e ingresos. La crisis económica ha tenido como protagonista el sector de la construcción. Después de unos años en los que esta actividad ha sido uno de los motores de la economía de los municipios, llegan tiempos en los que los ayuntamientos reciben muchos menos ingresos por este concepto y han de apretarse el cinturón.
Los consistorios reciben dinero tanto de las tasas que se cobran por los trámites que se llevan a cabo a la hora de realizar cualquier proyecto y, fundamentalmente, por el impuesto sobre construcción, que se cobra en todas las obras que se realizan y que aumenta cuanto mayor es la cuantía del proyecto que se va a realizar. Los propios alcaldes y concejales reconocen que la bajada de esta actividad ha lastrado las cuentas de sus municipios y que esto les está afectando a la hora de cuadrar los presupuestos municipales del próximo año y de planificar los gastos e ingresos del próximo año.
La concejala de Hacienda del Ayuntamiento de Langreo, Rita María Camblor, asegura que «la situación económica de Langreo es difícil debido a la crisis de la construcción y al descenso en los ingresos del Estado» y estima que el presupuesto del próximo año va a ser «ajustado».
Por su parte, el alcalde de Laviana, Adrián Barbón, reconoce que «en el 2008 cerramos con déficit a consecuencia de la caída de los ingresos de la construcción» y, asegura que su municipio vive «una situación difícil en este sentido».
En Pola de Lena, su alcalde Ramón Argüelles cifra la caída de los ingresos «en torno a un 10 por ciento», con respecto a años anteriores. Esta caída viene del descenso tanto de la actividad de la construcción como de la cuantía que recibían por parte del Estado, debido a la caída de la recaudación del Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
«El Estado ingresa menos y, por lo tanto, reparte menos a los ayuntamientos», señaló Ramón Argüelles, que asegura que «aunque nuestro municipio no dependía excesivamente de los ingresos que se percibían por la construcción, también nos hemos visto afectado por la caída de esa actividad sobre todo en La Pola».
Mieres
El gobierno de Mieres se decanta por la congelación de las tasas para el 2010, consideran que el Ayuntamiento debe hacer un esfuerzo para no asfixiar a los ciudadanos en tiempos de crisis.
Langreo
El equipo de gobierno aún no ha tomado una decisión, está a la espera del resultado del estudio de costes y de ver cómo se encuentran las arcas del municipio.
Lena
El gobierno local apuesta por la congelación y estudian la posibilidad de bonificar a los ciudadanos con mayores dificultades económicas.
San Martín del Rey Aurelio
Este Ayuntamiento va a mantener los impuestos y tasas en el 2010 al mismo nivel del 2009. Consideran que no es momento de gravar a los ciudadanos con la crisis que se está sufriendo.
Aller
Aún no han tomado una decisión. El gobierno es consciente de que no es un buen momento para incrementar la presión pero aún no lo han decidido.
Laviana
Como en Aller y Langreo, en Laviana tampoco han tomado aún una determinación con respecto a si subirán o no los impuestos, aunque destacan la fuerte caída de ingresos.
Sobrescobio
Este municipio no va a subir los impuestos municipales para el próximo año 2010.
Caso
El gobierno no ha presentado su propuesta pero habitualmente practican una subida ajustada al IPC. Tienen pendiente una subida del agua que aún no saben cuándo abordar.
Morcín
Este municipio subirá el agua en torno a un 8 por ciento y el resto de las tasas lo que suba el IPC, en caso de que suba.
Riosa
Después de tres años de congelación, este año se subirán los impuestos y tasas.