RICARDO V. MONTOTO
A pocos debería haber caído de sorpresa la elección de Río de Janeiro como organizadora de los Juegos Olímpicos de 2016 en detrimento de Madrid. Más o menos, casi todos barruntábamos lo que finalmente sucedió, porque no eran nuevos los argumentos a favor de una y en contra de la otra. Es posible que en España se respirase un falso optimismo por aquello de que la ilusión es lo último que se ha de perder y que de algún modo había que justificar la enormidad de inversiones en marcha con la excusa del sueño olímpico, pero cuando, por ejemplo, las casas de apuestas londinenses no daban un duro por Madrid, por algo sería. Esa gente suele tener una puntería muy fina. Y, para ellos, el caballo ganador era Río, como así fue.
Pero a mí, más allá de lo acontecido en Copenhague, lo que me tiene un tanto sorprendido es el hecho de que personajes principales de la escena política internacional, reyes, presidentes, ministros, accedan de buen grado a peregrinar a las asambleas del Comité Olímpico Internacional, allá donde éstas tengan lugar, para suplicar a sus miembros el voto para una candidatura. Porque desconozco si ustedes lo saben, pero el COI es una institución privada, un negocio con delegaciones en casi todo el mundo, que tiene la exclusividad de los Juegos Olímpicos. No es la ONU, ni la UNESCO, ni la OIT, ni la OMS, ni nada por el estilo.
Por ello, se me hace muy raro ver al Rey de España, a nuestro presidente del Gobierno, al mismísimo Obama miagando por un puñado de votos a un centenar de individuos -algunos de los cuales, de dudosa reputación- para que les presten su juguecito olímpico.
No caigo en la cuenta de que exista otro supuesto similar en el que reyes y presidentes se coloquen públicamente en un plano de inferioridad con respecto a una institución privada y sus componentes. Porque es sabido que intervienen en las negociaciones de grandes operaciones económicas, pero siempre manteniendo una postura de discreción desde la que se mueven los hilos y se presiona. Pero esto de ir todos de la manita a rogarle al COI me parece insólito.