RICARDO V. MONTOTO
Vale. Llámenme meticón y lo que quieran, pero es que acabo de tener una idea y me urge soltarla antes de que se me olvide.
He leído que el Principado dejó plantado al Ayuntamiento de Lena en su intención de pavimentar 800 metros de la carretera de La Cobertoria. Los dineros que iban a ser destinados a ello han experimentado una «desviación» hacia otros propósitos, al parecer, más urgentes.
Por otra parte, el mismo Principado participa en la decisión de destrozar definitivamente la Ruta del Alba mediante el hormigonado de buena parte de su trazado.
Bueno, pues se me ha ocurrido que, por el bien general y en aplicación de un poquito de sentido común, ¿no sería posible hacer un cambio de planes, realizando en La Cobertoria lo que se pretende en la Ruta del Alba? Quizás a alguien le pueda sonar extraño, pero entiendo que, puestos a asfaltar, mejor hacerlo en una carretera que en una senda. No sé, como que veo más sentido a la obra si ésta se realiza en el lugar adecuado y con un fin razonable.
Ya lo estoy viendo: Sobrescobio, con su Ayuntamiento a la cabeza, haciendo gala de su flamante título de «Pueblo ejemplar» de Asturias, reconsidera la decisión de hormigonar la tan traída y llevada senda, siendo esos recursos cedidos a Lena para que pueda hacer vida de ese maltrecho tramo de carretera. Sería impresionante. Sólo de pensarlo me estoy emocionando.
Es que, de continuar las cosas por el desquiciado rumbo que han tomado, el asunto merecería que tanto los habitantes de Sobrescobio como los vecinos de Lena que se han quedado sin asfalto, como muestra de agradecimiento hacia los tipos que toman estas disparatadas decisiones, se llegaran hasta las puertas del Campoamor el día de entrega de los premios «Príncipe de Asturias» y les sacaran un poquito los colores, si es que aún tienen capacidad de avergonzarse. Seguro que estarán todos allí la mar de guapos, los que promueven y consienten atentados contra el patrimonio natural y los que se quedan tan anchos sabiendo que unos asturianos para llegar a casa han de ir dando brincos por un camino de cabras.