FAUSTINO SUÁREZ ANTUÑA
Doctor en Geografía y autor del libro «Pozo San Luis. Geografía, historia y patrimonio»
Langreo, L. M. D.
Faustino Suárez Antuña es doctor en Geografía por la Universidad de Oviedo y vicepresidente de Incuna (Industria, Cultura y Naturaleza. Asociación de Arqueología Industrial), además de haber sido el autor del libro «Carbón para España. La organización de los espacios hulleros asturianos». A raíz de este trabajo, Suárez Antuña encontró un «gran interés» en desentrañar la historia del pozo San Luis de La Nueva. Fruto de esta investigación publica el libro «El pozo San Luis en Langreo. Geografía, historia y patrimonio industrial».
-¿Por qué se interesó por este antiguo pozo?
-En la tesis doctoral puse como ejemplos de los distintos tipos de pozos mineros en Asturias cuatro explotaciones: Sotón, Solvay-Lieres, San Luis y Arnao. Entonces, ninguno de ellos estaba protegido, ahora lo van a estar los cuatro. Toda la información acumulada hizo que me planteara luego hacer esta monografía.
-¿Por qué es especial el pozo San Luis?
-Por dos motivos. El primero, por su organización del espacio. Se trata de un valle lateral, no principal, en el que la empresa se quedó con los mejores terrenos para el pozo. El segundo, su gran valor como patrimonio industrial. Su casa de máquinas es una de las más significativas no ya de Asturias, si no de Europa. No hay edificios de esa entidad en la industria.
-¿Qué sorprende del edificio?
-Es bello, es una representación de la arquitectura culta en la arquitectura industrial. Es como una catedral, pero en un edificio para una mina. Tiene grandes vidrieras, una luz interior muy importante. Es una sola nave, con muchos elementos ornamentales significativos.
-¿Por qué se hizo algo así en un pozo minero?
-No está claro, pero puede ser porque la empresa propietaria de la mina, Carbones La Nueva, dependía de la Real Compañía Asturiana de Minas, que se dedicaba a sacar otros minerales, como el cinc, un elemento que se encuentra presente en el inmueble. Podría ser una forma de reafirmar la relación entre ambas compañías.
-Alrededor del pozo comenzaron a surgir los asentamientos de trabajadores...
-La empresa operó en el territorio y reservó la zona central del valle, los mejores terrenos, para ella. Alrededor de la explotación surgió el poblado, un espacio asociado con comedores, espacios para la educación, economatos... aunque no fue un poblado tan controlado como Bustiello o Lieres. En La Nueva la mina se queda el mejor terreno y lleva a los trabajadores y sus casas al borde, a las laderas. Hasta 1991, en el centro de La Nueva no había equipamientos públicos.
-¿Qué le parece la recuperación que se realiza de las instalaciones del pozo San Luis, que será el espacio central del futuro ecomuseo del valle de Samuño?
-La recuperación y la inmediata declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) es la mejor noticia que podría recibirse para la conservación de las instalaciones. En la sala de máquinas (construida en 1930) el proyecto de recuperación fue muy bueno y se ejecutó perfectamente. En el resto de instalaciones tal vez se pecó un poco de exceso de celo, vaciando los espacios de su maquinaria, la casa de aseos sin perchas... En general, la rehabilitación es muy buena. Tal vez pediría arreglar el edificio de oficinas. Es posterior al resto de inmuebles, pero es un elemento fundamental para conocer cómo evolucionó la empresa, la actividad en el pozo.
-¿Qué elementos del patrimonio industrial del valle del Nalón han desaparecido y tendrían que haberse conservado?
-Son muchos. En los últimos 15 años se ha empezado a cuidar este patrimonio, pero con anterioridad hubo pérdidas importantes e innecesarias. Parece que se quiere borrar el pasado industrial, cuando es una de nuestras señas de identidad. No se puede hacer un museo en cada sitio, pero sí proteger elementos y darles un buen uso. Últimamente destaca el caso del puente de La Sota, en Laviana, que encima se cambió con el apoyo de la Administración regional. No sé si se caía, pero esto no es motivo suficiente. ¿Acaso la técnica de hace un siglo es mejor que la de ahora? ¿No se podría haber restaurado? Hace poco se trasladó un puente similar, pero 20 veces mayor, en Estados Unidos. La gente lo aplaudía porque era parte de su historia. No era necesario perder este puente.
-Habla de dar «un uso» a estos elementos del patrimonio industrial, ¿qué se podría hacer?
-En Europa se aprovechan para todo tipo de usos: residenciales, todo tipo de equipamientos, también para nuevas empresas. ¿por qué nos empeñamos en que las nuevas industrias estén siempre en naves de bloques, y a poder ser, bien feas?
-En El Entrego se ha generado una polémica por la ubicación del nuevo centro de empresas tecnológicas, justo al lado del castillete del antiguo pozo Entrego.
-Éste no es el único problema de esta obra, que tapa la visión del castillete. Tras el nuevo edificio está la casa de máquinas, que se va a demoler, entre otros motivos, porque no es la original. El castillete tampoco lo es, es el tercero que tuvo el pozo. Se trata de un edificio que podría aprovecharse para más usos, para instalar empresas dentro... Hay muchos elementos del patrimonio que se podrían rentabilizar.
-¿Y por qué no se hace?
-La recuperación y la determinación del valor del patrimonio industrial tiene un problema: todo el mundo opina sobre ello, sin recurrir a los especialistas.
-Uno de los espacios industriales que aún siguen sin uso son los de Nitrastur. ¿Hay elementos interesantes?
-Nitrastur tiene un interés fundamental. La Fundación Docomomo incluye varios de sus elementos como muy importantes. El problema se encuentra en los terrenos, contaminados tras años y años en contacto con productos químicos. Aun así, habría que conservar varios edificios, como el refrigerante o la marquesina de llegada.
«En Europa se aprovechan estos bienes para todo tipo de usos: residenciales, equipamientos y nuevas empresas»