RAMÓN GARCÍA MONTES
Autor del libro «Ángeles rojos sin alas para volar»
El Entrego, Elena PELÁEZ
«Repasando mi vida, algunos momentos pueden provocar llanto, otros alegría, pero personalmente tengo la esperanza de que el libro ayude a la gente a vivir mejor la vida». Ése es el objetivo que Ramón García Montes (La Güeria de Carrocera, San Martín del Rey Aurelio, 1927) persigue con «Ángeles rojos sin alas para volar», que forma parte de su lucha por evitar que el olvido se lleve por delante los recuerdos de la Guerra Civil y la posguerra y del homenaje que merecen aquellas personas que mantuvieron la «llama de la libertad y la democracia» frente a la dictadura franquista. El prólogo de este libro autobiográfico ha sido escrito por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que destaca que «Ramón García Montes representa a una generación de españoles a los que la trágica historia de nuestro país les robó la infancia, la adolescencia y la juventud. Sólo pudieron comenzar a vivir como ciudadanos con plenos derechos en la madurez de sus vidas». García Montes repasa sus recuerdos en más de trescientas páginas.
-¿Qué le empuja a recordar?
-Este libro refleja las vivencias de un hombre de 82 años que vivió una infancia terrible y las secuelas que producen las guerras y la dictadura, así como la lucha contra la dictadura y la conquista de la democracia. No cesé hasta hoy de luchar por una sociedad más justa.
-Ha vuelto a su tierra después de tantos años lejos.
-Vivo en El Berrón. Nací en La Güeria de Carrocera en 1927, donde residí hasta 1938. Después tuve diferentes lugares de residencia (Pola de Siero, El Berrón, Pinzales y Gijón) donde desempeñé varios trabajos (en la mina, en la construcción, en la hostelería?) hasta que me marché en 1962.
-Dejó España.
-Estuve fuera de la tierra más de cuarenta años. Me marché a Alemania y después a Bélgica. Desde 1972 crucé varias veces la frontera entre Francia y España trayendo material que el franquismo consideraba subversivo, que estaba fuera de la ley. Venía dos veces al año a Málaga y a Asturias. Y en 1985, ya jubilado, me fui a vivir a Vélez-Málaga donde estuve hasta hace dos años. Y ahora en mi tierra, como el salmón que vuelve río arriba a desovar. En Vélez-Málaga fui durante doce años presidente del PSOE.
-¿Cuál es el peor recuerdo que guarda de la guerra civil y de la dictadura?
-El asesinato de mi madre (a quien dedica el libro). Los falangistas la asesinaron tras intentar que delatase el escondite de mi padre. Quedamos siete críos desamparados. El libro tiene como objetivo que no se olviden esas cosas, que la memoria siga ahí no para mal sino para bien, para que sepamos vivir en democracia que es como mejor se vive. Aunque aquí la democracia aún es una adolescente y hay muchos problemas, habrá que ir aprendiendo.
-¿Ha dedicado mucho tiempo a plasmar sus recuerdos en este libro?
-He incluido partes de otro que escribí en el año 2000. Al final de varios capítulos escribí versos míos sobre esas vivencias. Soy un hombre que fue a la escuela durante catorce meses en su vida, la universidad mía ha sido la mina y los trabajos que he desempeñado durante mi vida laboral.