Lne.es » Cuencas
 Noticia anterior   Noticia siguiente 

¿De qué hablamos?

n No hay manera de darle en el palo del gusto a todo el mundo

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
¿De qué hablamos?
¿De qué hablamos?  

RICARDO V. MONTOTO El dilema se las trae. La jefatura prefiere que en esta columna se aborden principalmente asuntos propios de las cuencas mineras, que es el ámbito de la edición. Vale, pero si critico a los políticos locales y comarcales, éstos se enfadan, para regocijo de un buen número de funcionarios. Si me meto con algunos de éstos, de inmediato el colectivo entero se da por aludido e insultado, para regodeo de políticos. Ciertos asuntos, mejor no tocarlos o hacerlo con extrema delicadeza si no quieres líos; hablar de sindicatos, prejubilaciones, fondos mineros, empresas subvencionadas, régimen clientelar y no hacerlo de modo elogioso levanta al instante ampollas en los traseros mejor asentados de las Cuencas. A Villa, ni tocarlo. A Dosantos, mejor dejarlo tranquilo, que no es muy bien «tomao». Si se te escapa un tonillo de cachondeo con el «fregao» de los peperos de Mieres, ipso facto te incorporan al «eje del mal»: Montañés, Mael, Montoto. La triple M.

Hace poco utilicé la expresión «individuos uniformados». Bueno, pues los hubo que se mosquearon. Escriba lo que escriba, siempre hay alguien que se molesta.

Por ejemplo: estamos de acuerdo en que el Ayuntamiento es una calamidad. Te lo dicen hasta los que trabajan allí. Bueno, pues si lo leen, se enfadan. Y como esto, casi todo. Lo que sabe todo bicho viviente, hechos del dominio público, si pasan al papel, se te ponen de morros.

Evidentemente, hay solución: tratar temas insustanciales, chorradillas en las que nadie se pueda ver reflejado. Esto ya lo hago de vez en cuando y acto seguido tengo que aguantar las quejas: «No sé de qué iba hoy» o «¿para qué escribes esas tonterías?». En este negocio no hay manera de darle en el palo del gusto a todo el mundo. Es más, la experiencia de diez años me dice que las reacciones más adversas han sido causadas por columnas aparentemente inocuas. Y luego están los que leen lo que no está escrito, que no son pocos. En definitiva, que como no hay quien lo entienda, si se quiere cabrear, pues, hala, a ello. Usted mismo. Y si este rinconcito le pone del hígado, le sugeriría que no lo leyese. Y a vivir.

COMPARTIR
 



     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas