Rioseco, M. Á. G.
Una veintena de chavales de la escuela rural de Rioseco tardará en olvidar la clase recibida el pasado sábado. La disciplina podría denominarse algo así como «Botánica Autóctona Aplicada» y la lección magistral elegida para la ocasión consistió en la plantación de un «texu». Los profesores no podían ser más ilustres. Los Príncipes de Asturias arrimaron el hombro y tiraron de pala junto a los estudiantes, de edades comprendidas entre los tres y los once años, para que el emblemático árbol quedara bien asentado en el emplazamiento elegido junto a la Casa del Agua, dentro de los actos de entrega del premio de «Pueblo Ejemplar».
En los minutos que don Felipe y doña Letizia compartieron con los escolares de Rioseco se interesaron por si eran buenos en clases, con unanimidad de respuestas afirmativas, y destacaron las habilidades de los pequeños con la pala. «La verdad es que los Príncipes demostraron tener mucha maña con lo chavales. Para los niños, como para todo el pueblo, el sábado fue un día histórico y seguro que les hará mucha ilusión acordarse de lo que vivieron», explicó Benedicto Miyares, profesor de aula de Rioseco del colegio rural agrupado (CRA) del alto Nalón.
Los agradecimientos de la comunidad docente de la escuela de Sobrescobio no sólo abarca a los Príncipes. También alcanza al personal de seguridad que acompañaba a sus Altezas. «Los chavales llevaban algún tiempo esperando a unos 50 metros de sus familias y ya estaban algo inquietos y nerviosos, así que empezaba a ser complicado convencerlos de que permanecieran quietos. Había un escolta que nos ayudó a controlarlos; le dije que se le daba muy bien y que íbamos a ficharlo de profesor», relató con humor Miyares.
Parte de las actividades docentes realizadas con los escolares en el inicio de semana han servicio para rescatar los momentos vividos el fin de semana y ponerlos en común en el aula. En las semanas previas a la visita de don Felipe y doña Letizia, los estudiantes de la escuela de Rioseco también confeccionaron paneles para conocer en profundidad la trayectoria vital e institucional del Príncipe, con textos e ilustraciones elaboradas por los propios escolares. Los niños también elaboraron un mural con las claves de la elección de Sobrescobio como «Pueblo Ejemplar».
Benedicto Miyares reconoce que los chavales ya han vuelto en varias ocasiones al jardín en donde se plantó el árbol, desde ahora punto de peregrinaje obligado para las personas que visiten Sobrescobio. La plantación del «texu», un árbol sagrado para los celtas, es, además, una garantía de que los Príncipes regresarán algún día a Rioseco. «Don Felipe nos dijo que volvería para ver si el "texu" se había asentado bien», apostilló el docente.