Madrid, M. P.
El sector de la minería del carbón en España ha sufrido un continuo y a veces traumático ajuste en las últimas décadas. Lejos quedan ya los tiempos, a mediados de los ochenta, cuando el sector empleaba en España a más de 50.000 trabajadores y producía al año cerca de 40 millones de toneladas.
Cuando entró en vigor el plan 1998-2005 había en España 22.500 mineros que producían 18,5 millones de toneladas. Ese plan, con una reducción mayor que la prevista, se cerró con 12.000 trabajadores y 11,7 millones de toneladas de producción, mientras que al fin de la actual «hoja de ruta» minera habrán trabajando en las minas españolas 10.000 personas (incluidas las contratas), que extraerán 10 millones de toneladas anuales de carbón.
El impacto de este ajuste ha sido brutal en las comarcas mineras, que sufren tasas de paro y de pérdida de población que duplican la media nacional. «El carbón continúa siendo el sostén económico de estas regiones», explica el informe de Carbunión, por lo que «el impacto de una política errónea del carbón conllevaría la ruina de las comarcas, que sería total si se lleva a afecto el cierre del sector».