Langreo, E. PELÁEZ
Decenas de niños con edades comprendidas entre 4 y 12 años emplearon el pasado viernes en el conservatorio Valle del Nalón ollas, sartenes, tubos de plástico, platos o botellas de sidra para la percusión con el objetivo de provocar el mayor ruido posible. Tras el estruendo se comenzó a escuchar una melodía y poco a poco los diferentes instrumentos y objetos se sumaron a la armonía a la que se añadiría posteriormente la letra.
Era la Sinfonía de la Sorpresa del compositor Hadyn, cuyo retrato colgaba de una pared del aula que ocupaban los estudiantes. Este experimento, que lleva por nombre» «Música por un tubo», fue desarrollado por la Fundación Magistralia.
Se trata de un taller de hora y cuarto de duración que recorre con la colaboración de la Obra Social de La Caixa varias localidades asturianas. Oviedo, Gijón y Mieres fueron las primeras en acoger Música por un tubo que, tras llegar a Langreo, viajará también a Avilés y Pola de Siero. Los niños participantes se divirtieron mientras jugaban entre instrumentos, aprendiendo notas y conceptos musicales varios.