JORDI SAVALL
Músico
Langreo,
Carmen M. BASTEIRO
Jordi Savall (Barcelona, 1941) comenzó a interesarse por la música antigua en los años 60, cuando estudiaba violonchelo. Decidió luchar por una especialidad que estaba cayendo en el olvido y, a día de hoy, esa batalla le ha convertido en el referente español por excelencia de la música antigua. Su dedicación y devoción le han llevado a grabar más de 120 discos, dirigir conjuntos de la talla de la Orquesta Camerata de Salzburgo, la Wiener Kammerorchester y la Philarmonia Baroque Orchestra de San Francisco y crear su propio sello discográfico, «Alia-Vox». Los galardones que ha recibido se cuentan por decenas, entre ellos un «César» por la banda sonora de «Tous les matins du monde». La semana pasada los langreanos tuvieron el honor de escuchar la música Savall en directo, durante el cierre del Festival de Música Antigua «Eloy Zapico», un ciclo que podría desaparecer por falta de presupuesto ya que aunque la subvención de Cajastur se mantuvo este año la ayuda del Principado se recortó en un sesenta por ciento.
-Su primera visita al festival de música antigua de Langreo.
-Me encontré con un público muy entregado, cálido y maravilloso. Me sorprendió ver el salón tan lleno. Me gusta que la gente responda tan bien ante una iniciativa como el festival de música antigua de Langreo. Me voy encantado.
-Hace unos días la presidenta de la asociación Aula de Música Antigua, Margarita Braña, aseguró que es preciso «un milagro» para seguir celebrando este festival. ¿Piensa que las instituciones se comprometen lo suficiente para potenciar la música antigua?
-No. Yo creo que hay un gran retraso cultural, y una falta de conciencia absoluta. España está mucho más lejos de esta música de lo que se encuentran el resto de países europeos. Todo el mundo sabe quien fue Mozart, pero las personas de este país que no saben de música, desconocen por completo la existencia de los grandes maestros españoles. Desde las instituciones se le ha dado la espalda por completo. También es injusto que no se reconozca la labor de los que intentan luchar por sacar adelante esta música.
-Usted es uno de los abanderados en esa batalla. ¿Cómo comenzó a interesarse por la música antigua?
-Me empezó a gustar cuando estaba estudiando violonchelo. A medida que me internaba en el mundo de la música fui descubriendo partituras antiguas y me di cuenta de que lo que yo interpretaba no eran más que arreglos de esas composiciones. De esta forma, descubrí un mundo nuevo y una serie de instrumentos maravillosos.
-Desde entonces, permanece fiel a la viola de gamba, ¿Qué peculiaridades tiene este instrumento?
-La viola de gamba es la «hija» del violonchelo y el laúd. Tiene siete cuerdas y siete trastes y la afinación del laúd. El sonido es muy dulce, siempre ha gozado de gran popularidad por su perfección. Además, imita el sonido de la voz humana.
-Gracias a su habilidad con este instrumento y a sus grandes dotes artísticas ha sido galardonado con un sinfín de premios. Recientemente, la UNESCO le distinguió como «Músico por la paz». ¿Qué papel juega la música en las relaciones interculturales?
-Estoy convencido de que la música es un lenguaje que puede poner en armonía etnias y poblaciones problemáticas. Es el medio por excelencia para llevar a las culturas enfrentadas al diálogo. Nuestro trabajo «Jérusalem» puede ser una buena muestra. En esta grabación, hemos reunido a más de 40 músicos de diferentes orígenes (judíos, palestinos, turcos, armenios, griegos, sirios, marroquíes, afganos y europeos). Hemos demostrado que, mediante la música, los humanos somos capaces de dialogar, de entendernos, y de armonizar.
-Usted es, en este momento, el referente español de la música antigua, ¿Piensa que su trabajo en bandas sonoras cinematográficas influyó en su popularidad?
-Evidentemente. El cine es el arte del siglo XXI. Reúne la fotografía, la música, el teatro y abre una ventana al mundo entero. La partitura de «Tous les matins du monde», y el resto de trabajos que hemos realizado para el cine, no tenían ninguna manipulación. Era música antigua pura y creo que gustó.
-¿Cree que en España valoramos este tipo de música?
-Desde que creamos nuestra propia casa discográfica, hemos vendido dos millones de ejemplares de música muy especializada. Esto muestra que la música antigua gusta, pero faltan algunos esfuerzos para alcanzar a un público más numeroso.
-¿Qué cambios propone?
-Para llegar a los jóvenes, por ejemplo, es elemental rebajar el precio de las entradas a los conciertos. Además, las actuaciones deberían desenvolverse en un ambiente más natural, perder su rigidez. También es necesario innovar e incluir en los números danza o interpretación aunque, al fin y al cabo, lo que más resultado daría sería crear un cartel inteligente.
-Un cartel llamativo y, por supuesto, buenos intérpretes, ¿Qué cualidades son necesarias para ser un gran músico?
-La primera es la sensibilidad, pero tiene que ir acompañada de la disciplina. El talento sin trabajo no sirve de nada. Aparte, un buen músico debe tener empatía con el público. Hay que tener en cuenta que un músico no es otra cosa que un intermediario entre el maestro que ha creado la partitura y el auditorio. La sensibilidad es lo que hace que dos personas se entiendan y genera la comprensión necesaria, con la música pasa lo mismo.
-¿Volverán a reunirse para actuar con su familia?
--Eso fue otro período de nuestra vida artística. Ahora nuestros hijos han seguido su camino, aunque seguimos siendo una familia a pesar de que no nos subamos juntos a un escenario. Cuando lo hicimos, nos entendimos a la perfección, pero es algo que no se puede forzar. Ahora nuestros hijos tienen que desarrollar su carrera y la libertad es un punto de apoyo básico para conseguirlo.
«En Langreo me encontré con un público cálido, me sorprendió ver el salón tan lleno»