ANA DÍAZ FERNÁNDEZ
Querida Lorena:
No sabes cuánto nos ha impresionado la noticia de tu fallecimiento. Parece que fue tan sólo ayer cuando venías con nosotros a El Entrego, al colegio, a tu clase, con tus alumnos, en la que ya sería tu última salida de Oviedo. Como suele pasar en estos casos, nos resistimos a creer que es cierto. Y cuando no hay más remedio que aceptar la realidad de los hechos, sobreviene la sensación desoladora, la tristeza y desesperación que nos invaden ante una pérdida irremediable.
No podemos creer que nos faltes por el colegio, preferimos pensar que te estás recuperando y que desde donde tu estás nos ves, nos acompañas... Ahora, precisamente cuando nos faltas, te valoramos, te añoramos... Por todo ello, Lorena, ahora que ya no te tenemos, ni te podemos ver con los ojos de los sentidos, solamente nos quedan los sentimientos.
Te has marchado sin decirnos adiós, como «de puntillas», como si no quisieras que se notara, acaso de la misma forma en que habías andado por la vida, por los pasillos de El Bosquín. Algunos de nosotros no te hemos tratado mucho, pero sí lo suficiente para saber que has sido una mujer y maestra excepcional, que has pasado por la vida celosa de tu intimidad y haciendo lo que te gustaba, que era trabajar como maestra.
Cada día te entregabas a educar a tus niños y acababas agotada, como tú misma nos reconocías, pero con la sensación del trabajo bien hecho, del agradecimiento de los padres, el cariño de los niños.
El año pasado estudiaste como nunca para las oposiciones. Para tus compañeros de El Bosquín has aprobado, y con sobresaliente, la más dura oposición que hay en la vida, que es enfrentarse a la muerte.
Nos has dado una gran lección. Había que comprender tu personal filosofía de la vida, observadora, lista, amante de paz y del sosiego, disfrutando de los pequeños placeres: la soledad deseada con uno mismo, la charla con los amigos más íntimos, el café del recreo, el chocolate que te apasionaba, el cigarrillo en la calle que tanto necesitabas...
Siempre recordaremos, Lorena, las ocasiones en que quedó patente tu habilidad para hacer «mutis por el foro» cuando emprendíamos alguna discusión. Con frecuencia, preferías tu soledad y tu independencia para perderte por tu clase, por tus pensamientos... Nunca olvidaremos cuando, al inicio del curso pasado, se te estropeó varias veces el coche, estas aventuras o más bien travesuras tuyas, en las que odiabas el conducir, la carretera, los aparcamientos... Y también momentos agradables, comidas entrañables, festivales del colegio, y aquel día que apareciste radiante con un postre de chocolate, que solías cocinar en tu casa los fines de semana. ¡Qué idea tan sencilla y tan genial para que te relajaras, para que no pensaras en nada!... Fue tan sólo una maestra de tu saber vivir, que puede parecer insignificante, pero que para nosotros es la expresión de una permanente actitud ante la vida, por saber aprovechar todas las oportunidades que nos brinda y por evita a toda costa que sufriéramos por ti, que nos compadeciéramos, que te ayudáramos... Y ahora ya nos despedimos de ti, Lorena, hasta siempre.
Ana Díaz Fernández es directora del Colegio Público El Bosquín de El Entrego y firma este artículo en nombre del claustro de profesores.
Lorena Álvarez Álvarez fue profesora de El Bosquín y falleció el pasado mes de octubre, a los 29 años de edad.