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La protagonista de la historia de Felisa Teresa Fernández Morán también es una mujer. Su madre quedó viuda estando embarazada de ella y con otra niña pequeña. Fernández, que ahora vive en León, se enteró de la excavación de Cabacheros «por la radio» y pidió a sus hijos que la acercaran a Felechosa. «Llegué a la fosa de noche, cuando ya estaban recogiendo. Me acerqué a la excavación y al ver los restos me emocioné mucho», explica esta mujer de 73 años.
Su historia comienza en Canseco, en León. «El pueblo estaba arrasado por los bombardeos, así que mi padre y mi madre cruzaron hasta Aller, y les dieron refugio en una casa de Llamas». Una vez allí, con su mujer, embarazada de nueve meses, y su otra hija a salvo, el padre de Fernández fue a entregarse. «No había hecho nada, su única falta fue mostrar su ideología republicana». Fernández continúa su relato explicando que «bajó a Moreda, donde se había habilitado un cuartelillo y se entregó». Su madre «bajó a verlo dos veces y hablaron un rato, pensando que aquello era algo temporal».
La tercera vez que la madre de Teresa fue a ver a su padre «ya no estaba, le dijeron que se lo habían llevado a la cárcel de San Marcos, en León». Así las cosas, en cuanto dio a luz, «unos días más tarde», se dispuso a visitar a su marido en León. «Al salir de casa, la señora que nos acogía en Llamas le explicó que corría el rumor de que lo habían fusilado en Felechosa, y que lo habían enterrado en una zanja». Felisa Teresa y su hermana salieron adelante «gracias a mi madre, que era una luchadora nata y una mujer muy cariñosa».