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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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JUAN CARLOS ÁLVAREZ LIÉBANA
Secretario de industrias extractivas de la Federación de Industria de Comisiones Obreras
Madrid, M. P.
El anuncio por parte del Gobierno de la puesta en marcha de un real decreto que garantice el consumo del carbón que se extrae de las minas de España ha generado un gran debate nacional en el que el carbón ha sido atacado desde diferentes sectores. Para el secretario de industrias extractivas de la Federación de Industria de CC OO, el asturiano Juan Carlos Álvarez Liébana, ese ataque «sin precedentes» al carbón autóctono responde a «intereses sesgados» y advierte de que «no admitiremos que se siga demonizando para favorecer a otros sectores energéticos que han estado hasta hace poco en el candelero», en referencia a la energía nuclear y toda la problemática generada a partir del cierre de la central de Garoña.
-¿Qué propone CC OO ante esta situación?
-Las críticas al carbón obedecen a intereses particulares. Nosotros lo defendemos porque, además de ser un sector que repercute muy positivamente en determinados territorios generando actividad y empleo, su presencia en el mix de generación energética es incontestable en un país de nuestra dependencia energética. Defendemos el carbón desde el interés general. Nuestro sector tiene defensa y tiene argumentos muy sólidos. Nosotros no vamos a defender el carbón contraponiéndolo a otras energías. Otros sí lo están haciendo, cosa que lamentamos, y además decimos que no están ni documentando ni argumentando sus ataques.
-¿Qué se puede hacer ante estos ataques?
-Es urgente definir el escenario energético nacional a través de un pacto de Estado. Debe de haber una regulación que contemple todas las energías, sin exclusión, porque todas son necesarias, y debe de haber una planificación que no genere estos desajustes que se están creando como consecuencia de políticas erráticas que al final van en perjuicio de todos. Hay que potenciar las energías limpias y nosotros creemos que el carbón va a ser en unos pocos años una de esas energías limpias si todos los actores, las empresas y la propia Administración se implican de verdad en apoyar económicamente el desarrollo de las tecnologías de almacenamiento y captura de CO2.
-Lo cierto es que el real decreto ha destapado la caja de los truenos.
-El real decreto no es más que el cumplimiento del plan del carbón que firmamos en 2006 con el Gobierno y los empresarios. Es un plan que hay que cumplir y no se hace nada más que poner en marcha el mecanismo necesario para que se cumpla. En todo caso, nosotros seguimos defendiendo el carbón dentro de un mix diversificado. El carbón tiene que formar parte de la dieta nacional y hay datos técnicos y argumentos sociolaborales que dejan claro que sería un gran error poner en cuestión este sector.
-Pues la Comisión Nacional de la Energía, la Comisión Nacional de la Competencia o la Agencia Internacional de la Energía no parecen tenerlo tan claro.
-Es un problema que desde estas instituciones se esté poniendo trabas a la entrada en vigor del decreto. Pero, en todo caso, nos consta que el Gobierno ha hecho una apuesta decidida por ponerlo en marcha y esperamos que el mecanismo entre en vigor cuanto antes. Nosotros hemos dado el visto bueno a un borrador de real decreto, propuesto por la Administración, que creemos que resuelve un problema estructural y que entendemos es compatible con la legislación, tanto española como europea. Se ha tenido, además, gran cuidado en que no produjese ningún condicionamiento al funcionamiento del sistema energético.
-¿Y con el real decreto en vigor, el plan del carbón 2006-2012 podrá aplicarse normalmente y no a salto de mata como hasta ahora?
-El desarrollo de este plan ha tenido dificultades, ha habido sobresaltos, problemas... Lamentablemente en este país no se puede dar por supuesto que los acuerdos que se firman y se pactan luego se cumplan. Lo normal sería que una vez que firmas un plan como el nuestro con el Gobierno y con la patronal su andadura fuera normalizada, pero lamentablemente hemos tenido que vivir situaciones de incertidumbre, de sobresalto y de tensión. Nosotros esperamos que una vez que entre en vigor el documento el desarrollo del plan se normalice en todos su aspectos, incluidas las plantillas de las explotaciones cuyo incumplimiento por parte empresarial es flagrante, no de ahora, sino desde que comenzó el plan. Y también en el aspecto de la reactivación está habiendo retrasos importantes.
-Retrasos que vienen incluso del plan anterior.
-En un momento como el actual en el que la crisis está azotando a todo el país de forma importante, y a las comarcas mineras mucho más, no sería entendible ni justificable que los fondos de reactivación no se pusieran en marcha de manera inmediata.
-Pues no parece que sea así.
-Entiendo que se pone voluntad en desarrollar los fondos y eso no lo voy a poner en duda, pero sí está claro que no se está siendo eficiente. La dicotomía que existe entre administraciones produce retrasos no admisibles. Ambas administraciones, la central y la regional, tienen la responsabilidad de gestionar los fondos, de ponerlos en valor y de obtener los resultados esperados dentro de los objetivos que persigue el plan. Nosotros vamos a ser tremendamente exigentes y decimos bien alto que, de una vez por todas, el Gobierno y las administraciones regionales sean capaces de gestionar con responsabilidad los fondos.
-Volviendo a la cuestión sectorial, a la vuelta de la esquina tenemos la Presidencia española de la Unión Europea y el compromiso del Gobierno de negociar un nuevo reglamento de ayudas.
-Ahora lo que se tiene que hacer y lo que tiene que hacer el Gobierno es pasar de las palabras a los hechos y conciliar con el resto de países miembros un nuevo marco que regule las ayudas al carbón.
-Y mantenga la reserva estratégica de carbón autóctono.
-Cuando decimos que el carbón es una reserva estratégica no es una frase hecha sino que tiene contenidos. Si bajamos del nivel de producción que tenemos hoy eso no se podría llamar reserva estratégica. Por tanto nosotros tenemos pleno convencimiento de que el sector no puede adelgazarse más porque entonces perdería su sentido como reserva estratégica. No se puede bajar de los parámetros actuales.
-El movimiento ecologista no parece ir en esa misma senda.
-Parece que el carbón español es lo único que contamina. Pero bueno, la tecnología de combustión limpia de carbón la tenemos y el trabajo reside en rebajar costes. Si esto lo conseguimos, y entiendo que se puede conseguir a corto y medio plazo, si las administraciones y las empresas se implican e inyectan los fondos necesarios, a partir de ahí tendremos la tecnología preparada para que se nos tratase como a una energía verde.
- Algunas empresas españolas, como Iberdrola, critican aquí el mantenimiento del sector e invierten en otros países en centrales térmicas con estas tecnologías de combustión limpia de carbón.
-Es muy curioso que empresas como Iberdrola, que despotrican contra nuestro carbón, inviertan en macroproyectos carboníferos en otros países como Gran Bretaña. Me parece muy bien que inviertan donde quieran, pero también deberían de tener una responsabilidad para con la sociedad española, que es de donde se han nutrido y donde han ganado el dinero que les ha permitido salir al exterior. La sociedad española se merece que Iberdrola apueste por España y por una nueva tecnología que podamos patentar para que nosotros crezcamos a la vez que crece Iberdrola.
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