LUIS ÁLVAREZ PAYO
PORTAVOZ DE IU-BA-LV EN EL AYUNTAMIENTO DE MIERES
Decía un poeta polaco que «quien busca el cielo en la tierra quizá se haya dormido en clase de geografía». Así que bien poco puede sorprender, a estas alturas, la retórica despreciativa manifestada por parte de algunos para intentar justificar los muchos y variados agujeros negros municipales de los que, junto a otros que miran hacia la derecha, son autores y responsables directos. Existe una permanente obsesión en algunos dirigentes del PSOE de Mieres (con su Alcalde a la cabeza) por intentar abortar cualquier iniciativa a su izquierda que suponga corregir los continuos desmanes que, a lo largo de esta legislatura, se vienen produciendo en el devenir diario de la gestión política de este Ayuntamiento. Para ello recurren permanentemente a argumentos tan banales como la responsabilidad de gobernar -otorgada a través del respaldo electoral- para olvidarse de los «criterios ideológicos» y del programa electoral con el que concurrieron, cuestión dicho sea de paso, hacen gala de ella sólo cuando les interesa. A modo de ejemplo, algunos tienen incluso la osadía de enarbolar la bandera republicana, puño en alto incluido, precisamente cuando su pasado es de sobra conocido. Evidentemente, en estos tiempos tan necesarios de memoria histórica, algunos debieran beber de la fuente del recuerdo para recuperarla, y si no para eso existen brebajes antiamnésicos muy eficaces. No debe olvidarse el Alcalde de este Ayuntamiento de que, en democracia, unos tienen la tarea legítima de gobernar, por supuesto, pero otros, la de fiscalizar esa gestión para que la racionalidad y el control de los recursos públicos, frente a los dispendios y los derroches, constituyan los principios rectores en el actuar de cualquier persona con responsabilidades públicas. Eso que usted califica como «tergiversación de la realidad y falta de fundamentos», en el terreno de los que sufren cada día las consecuencias de su aciaga gestión, otros preferimos denominarlo compromiso, y responsabilidad con el cargo que ostentamos.
Hecha esta puntualización, si quisiera aportar alguna reflexión constructiva para clarificar algunas de sus desacertadas y malintencionadas aseveraciones. Alude usted a que la mayor parte de los proyectos planeados dentro de los planes anticrisis corresponden a «actuaciones de calado» sin las que muchas de ellas no se podrían haber realizado nunca. Su propuesta estrella (de la que todo el mundo habla y critica) se basa en el cambio de la acera gris por la roja. Pero, sin lugar a duda, lo más interesante de todo ello son sus máximas filosóficas: «Las obras de las aceras no se levantan porque sí, sino para acometer el soterramiento de los cables del alumbrado público». No sé cómo puede mencionarse dicho argumento porque, de ser cierto, incurrirían ustedes en una irresponsabilidad política aún mayor. Expliquémoslo: ¿A qué se refiere en concreto con sus palabras? ¿A que cuando se acometieron, hace apenas un año y medio, los trabajos de remodelaciones enteras de calles que, a día de hoy, vuelven a ser objeto de actuación se olvidaron del soterramiento eléctrico? Acaso ¿no se sustituyeron farolas y otro tipo de mobiliario urbano en calles de reciente ejecución como la avenida de Méjico u otras similares? Y por último, si finalmente ésa era la pretensión, no resultaría más sencillo y económico levantar solamente la franja por dónde pudiera discurrir el cableado correspondiente? Evidentemente, debo reconocer en este caso mi supina ignorancia al igual que, a la vista de las circunstancias, debiera hacerlo una amplia mayoría de la sociedad mierense.
Invoca también al empleo como uno de los logros y una de las líneas prioritarias en la acción política del actual equipo de «unidad nacional» que capitanea este Ayuntamiento, y resalta la atención alguno de los datos a los que se refiere en su particular exhibición de grandonismo gabiniano: los 60 empleos generados a través del fondo estatal de inversión local. Buena aclaración por su parte, así ya disponemos de un dato más para valorar esta nueva e insólita fanfarronada. ¿Acaso no iban a ser más de 400 los puestos de trabajo a crear con este recurso estatal puesto a manos de los ayuntamientos? ¿No se encargaron ustedes de pregonar, a bombo y platillo, las bondades de empleabilidad del famoso «plan Zapatero», y que ello iba a suponer una dosis muy importante de riqueza económica? ¿No contemplaban entre sus objetivos alargar el mayor número de meses posible la duración de los contratos a las personas beneficiarias? De ser esto último cierto, ¿cuál es el sentido entonces de las jornadas de trabajo maratonianas impuestas por algunas de las empresas adjudicatarias a sus trabajadores, entre las que se incluyen sábados, domingos y fiestas de guardar? A su vez, ¿cómo se explica el hecho de verse reducidos al 15%, es decir, de 400 a 60 sus compromisos iniciales de contratación? Siguiendo con esta espeluznante problemática del desempleo que con tanta virulencia golpea a nuestro concejo, recuerde también por si se le olvida que los puestos de trabajo generados a través de los planes de empleo y las acciones complementarias ninguno de ellos fue financiado directamente por el Ayuntamiento de Mieres, sino que provienen del marco de la concertación social (el ACEBA), firmado entre el Gobierno autonómico y los agentes sociales. Es más, en dos años y medio de la actual legislatura, y pese a que el actual panorama nos sitúa en unos índices de desempleo incluso superiores a los primeros años de la reconversión industrial sufrida durante la década de los noventa, no es que los recursos municipales destinados a la puesta en marcha de programas de empleo se hayan limitado a cero céntimos de euro. Es que ni tan siquiera han sido capaces de poner en marcha, como les demandaban diferentes agentes y colectivos sociales, otras herramientas importantes para combatir esta lacra social como es el caso del pacto local por el empleo. Por cierto, iniciativa aprobada en un Pleno municipal a propuesta de este grupo municipal y que ha generado la puesta en marcha de la primera concertación social y política en este municipio. A propósito, ¿dónde estaban ustedes en este diálogo social?
Si de la particular glosa de loas emitidas hacia la gestión del multifacético y genuino equipo de gobierno al que usted pertenece, sólo es capaz de recurrir y reivindicar para esta legislatura el proyecto de la Mayacina o el nuevo Hospital Comarcal, poco más puedo añadir al respecto. Para qué vamos a hablar de lo que está sucediendo con la nueva estación de autobuses, con los recortes y/o los retrasos de los equipamientos educativos asociados al desarrollo del campus, llámense residencia de estudiantes, edificio científico-tecnológico, zonas deportivas; con la parálisis de los polígonos industriales de Figaredo, Reicastro, Mina Llamas y Tres Amigos; con el estado catatónico en el que se encuentra la arqueología industrial de nuestro municipio; el paisaje protegido de las Cuencas, el Centro de Transportes, el centro de salud de Turón, el ambulatorio de Mieres-Norte, los accesos a Sovilla o los diferentes proyectos incluidos en los fondos mineros. Si quiere podemos seguir hablando ampliamente del estado del municipio y del magnífico balance que, ustedes conjuntamente de la mano de sus socios actuales, pueden presentar al conjunto de la ciudadanía. También le evoco, si quiere para finalizar este resumido apartado, los incumplimientos electorales de sus proyectos virtuales. Se acordará, me imagino, del centro escuela de realización de documentales para Bustiello o del programa de desayunos saludables en la escuela.
Para concluir, una última reseña como aclaración al apartado final de su tribuna. Puede acusarnos de muchas cosas, faltaría más. Que no les guste que defendamos lo público y denunciemos sus privatizaciones. Que no les guste que desvelemos sus agresiones fiscales hacia los ciudadan@s, con imposiciones de nuevas figuras fiscales sacadas de la manga como el cocherazo, o la subida indiscriminada de otros, como el IBI, que el año pasado con la aquiescencia del Partido Popular lo subieron un 12,65% (la mayor subida en toda Asturias). Que desvelemos alguna que otra operación sombría u opaca. Que censuremos su continua callada por respuesta ante los reiterados recortes e incumplimientos temporales planteados por otras administraciones gobernadas por compañeros suyos de partido.
Hasta ahí, de acuerdo. Pero lo inadmisible en este caso es que nos pida mantenernos al margen de nuestras obligaciones y de la atención a las reivindicaciones de la ciudadanía. Para nosotr@s, gobierno y oposición no conlleva guarecerse en una especie de urna de cristal, aislarse de la voz de la calle. Consiste en resolver, o por lo menos intentarlo, los problemas que nos traslada la sociedad y no en silenciar a quien los plantea. La realidad, guste más o guste menos, es bien tozuda aunque nos empeñemos en combatirla para cambiarla. Y un último consejo para finalizar, sin acritud por supuesto: no recurra a cuestiones tan míseras como la relación directa que pudiera existir entre mismos apellidos en determinadas aspectos de la vida, porque llegados a este caso, quizás a más de uno de saldrían los colores. ¿A que usted nos puede dar también lecciones de esto mismo?