RICARDO V. MONTOTO
Al director de Greenpeace lo tienen enchironado en Dinamarca por colarse en la cena de gala en celebración del fiasco de la cumbre del clima. No iba en plan gorrón a ponerse morado de langostinos por la cara, sino a mostrar un cartel reivindicativo ante los encopetados comensales. La justicia danesa considera este hecho algo gravísimo, y a sus autores, como fulanos superpeligrosos a los que actualmente está aplicando las secciones más duras del Código Penal. A la cárcel y en régimen de aislamiento «sine die».
Recordemos que hace años los servicios secretos franceses hundieron el barco de Greenpeace con ocasión de la denuncia pública sobre los ensayos nucleares. Éste es el proceder del poder político mundial: mientras se llena la boca de libertad y democracia, dinamita a quienes levantan la voz contra sus actividades ocultas y encierra a los que osan interrumpir su recreo con pasquines y eslóganes molestos.
En EE UU, la asociación por la defensa de los animales PETA ha sido incluida en el listado de organizaciones terroristas, compartiendo calificación con Al Qaeda. En PETA milita gente extremadamente peligrosa, como Pamela Anderson, que en varias ocasiones, para mostrar su disconformidad con el comercio de pieles para la confección de abrigos, se ha exhibido en pelota picada. Otras famosas modelos también pertenecen a la asociación y han realizado acciones parecidas. Como ven, terrorismo de la peor especie.
El sistema se blinda contra grupos subversivos como Greenpeace o PETA mientras hace caso omiso de las advertencias del padre del nigeriano que casi hizo explotar un avión en Detroit, que llevaba tiempo avisando de que su hijo tenía unas intenciones poco amistosas. A pesar de ello, de que el tipo estuviera incluido en las listas de sospechosos y del coñazo que nos dan a todos con el tema de la seguridad cada vez que tomamos un avión, superó todos los controles con una bomba adherida al cuerpo, voló tranquilamente y sólo la intervención de la Divina Providencia evitó la tragedia. Te quitan la pasta de dientes, pero se les cuelan las bombas. Como para confiar en el sistema. Mal asunto cuando se detiene a los buenos.