ROSA TRAPIELLO
Desde hace unos meses, estamos asistiendo al juego de la gallinita ciega con todos sus ingredientes. En esta Asturias nuestra, siempre tan proclive al pesimismo (y no sin razón), desde que alguien comentó la posibilidad de que Francisco Álvarez-Cascos fuera el candidato a presidente del Principado y regresara a Asturias, se abrieron varias cajas de truenos y no precisamente en el partido que gobierna (que también), sobre todo y de manera manifiesta, en un sector de su propio partido (el que controla la maquinaria).
La frase de Ovidio Sánchez a un periodista cuando fue preguntado sobre la posibilidad del regreso de Álvarez-Cascos fue elocuente: «Déjese de chismes y haga periodismo». Debe este hombre ver muchos programas de corazón porque esa frase es un calco de las que pronuncia el inefable Julián Muñoz, la Pantoja y una ristra de impresentables que, cuando no saben qué decir, sueltan una frasecita hecha que creen les saca de apuros.
Fíjense que podría haber dicho muchas cosas el señor Sánchez, como que Paco Cascos siempre sería bienvenido a su tierra, o que sería un honor que el ex ministro volviera a participar en política activa y un sinfín de cosas más, pero no, sólo se le ocurrió la vulgaridad de «hagan periodismo».
¿Y qué será hacer periodismo para el presidente del PP asturiano? ¿Que los que escribimos en los medios callemos las canalladas que hizo, por ejemplo en Mieres? ¿Que miremos para otro lado después de dar un golpe de Estado en juntas locales que no le eran afines y que osaban levantar la voz contra su ineficacia? Quizá para él eso sea hacer periodismo, pues se equivoca, hacer periodismo es contar lo que sucede en Asturias alto y claro. Y con lo que sucedería si la vuelta de Francisco Álvarez-Cascos fuera realidad, no me extraña que algunos-as en el PP tiemblen sólo de pensarlo.
La posibilidad del regreso de Álvarez-Cascos está haciendo temblar al Gobierno actual, al PP de Ovidio y a unos cuantos más con intereses en llegar al Parlamento.
No voy yo a contar en esta columna el currículum de Paco Cascos porque no es necesario. En Asturias somos pocos y nos conocemos bien, pese al interés de los de siempre en dar la vuelta a los logros del ex Ministro con Asturias, e intentar hacer creer que hasta participó en lo más tremendo que se les pueda imaginar. Pero eso ya no cuela, los ciudadanos-as sabemos muy bien quién es quién, de dónde venimos y adónde vamos, el pasado es pasado para todos y todas.
En Asturias somos muchos los que preferimos un presidente que si tiene que decir «por mis?» para conseguir algo por su tierra, lo haga y «pasamos» del buen «rollito» y de que la tierra es el viento, porque la tierra la tenemos bajo los pies y ya está empezando a tambalearse.
El movimiento por el regreso a la política activa en su tierra de Álvarez-Cascos es cada vez mayor, le pese a quien le pese, sólo queda que el ex Ministro se decida. Que la verdad, tal y como está la situación no me extrañaría que dijera «¡que les den!», porque aquí hay que luchar con los de enfrente, pero sobre todo con los de casa. Vivir para ver.
A todas y todos buena suerte.