Mieres del Camino,
Antonio LORCA
El premio de poesía «Teodoro Cuesta», que este año cumple su decimonovena edición, fue entregado ayer en Mieres al polifacético artista ovetense Ánxel Nava. El autor, que se ha hecho con este premio gracias a la obra «Cilurnión», estuvo acompañado en el acto de entrega, en el salón de plenos del Ayuntamiento, por multitud de amigos, entre los que se encontraban los conocidos dirigentes sindicales Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero.
El pintor, escultor, actor, dramaturgo -y ahora también poeta- no desaprovechó la ocasión de hacer gala de dos de sus más conocidas facetas: la de defensor de la oficialidad de la lengua asturiana -«Hay que defender ese patrimonio inmaterial que tenemos en Asturias que es la lengua»- y la de rebelde, aprovechando la ocasión para pedir al alcalde de Mieres, Luis María García, que lleve a cabo «la restauración de la estatua de Teodoro Cuesta», situada junto a la iglesia de San Juan.
«Es el único poeta asturiano que tiene un monumento en Asturias», dijo Nava, y explicó: «Como escultor, quedé asombrado al ver que esa estatua de bronce estaba repintada con purpurina de bronce, lo que es una redundancia», explicó, y a continuación pidió al regidor que restaure la estatua, «para que Mieres siga teniendo ese monumento señero, ya que es en esos lugares donde la memoria del poeta habla con el pueblo». García recogió el guante y prometió interesarse «por la estatua» e informarse de «por qué razón la pintaron de esa forma».
El galardón entregado ayer está dotado con 4.000 euros en metálico y con la publicación de la obra por parte de la editorial Trabe. Luis María García destacó del premiado «la unanimidad de los miembros del jurado a la hora de votarlo». El regidor también hizo hincapié en «la importancia que tiene el premio "Teodoro Cuesta" dentro del panorama cultura de Asturias», así como en el «alto nivel que tienen todos los premiados». Por su parte, Nava glosó la figura de Teodoro Cuesta: «Me gusta que este premio tenga el nombre del gran poeta asturiano» y, a su vez, destacó una faceta menos conocida del poeta mierense: «Además de poeta, fue músico, flautista, y compuso muchas obras musicales», dijo el galardonado.
La obra con la que Nava se ha hecho con este premio se inspira en la ciudad de Gijón, donde vivió durante dieciocho años. «Este poemario está hecho en presencia de la ausencia del mar», explicaba Nava sobre la obra ganadora, que arranca con estos versos: «Allá van/ les escalerielles/ xuben furando'l tiempu/ afuracando les hores de fierro/ muriales en pena, les altes paseres/ abaxen diciendo: ánima viva, nun me dexes/ los díes muertos al run de les foles».