Langreo / Mieres,
P. CASTAÑO
El Ministerio de Industria prevé destinar en 2010 un total de 390 millones de euros para la reactivación de las comarcas mineras. La mitad de esa cantidad irá a parar a las cuencas asturianas para la puesta en marcha de infraestructuras, el apoyo de proyectos empresariales y la formación. Los sindicatos mineros, que acuerdan con Industria las líneas maestras del plan, quieren que esta anualidad suponga un punto de inflexión en lo que se refiere al capítulo de infraestructuras y que el grueso de la inversión deje de destinarse a obras de comunicaciones y se apueste por proyectos vinculados a la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) para contribuir al cambio del modelo productivo de las comarcas mineras.
Los conocidos como fondos mineros fueron creados para darle un empujón a los valles carboneros con el fin de compensar la caída de actividad minera. Los retrasos en la ejecución de muchos de los proyectos incluidos en el programa (aún hay grandes obras del plan 1998-2005 que acaban de empezar, como es el caso del soterramientos de las vías de Feve en Langreo, y otras que aún están pendientes de trámites administrativos, como el polígono industrial de Villallana en Lena) están restando efectividad a los fondos mineros, según han denunciado los sindicatos, en un momento en el que se necesitan con celeridad inversiones para compensar la crisis general que se ha sumado a la de la minería. Son los propios fondos mineros quienes necesitan ahora un empujón, según las centrales.
A lo largo de 2010 aún deberán desbloquearse los convenios para poner en marcha los proyectos que ya fueron negociados en 2008 y 2009. El Ministerio de Industria se ha comprometido a dar luz verde durante el primer trimestre de este año a proyectos como el parque científico y tecnológico del campus de Mieres (con una dotación de 2,2 millones de euros), la construcción de naves-nido para emprendedores (4 millones de euros), el programa de vivienda joven de las comarcas mineras (6 millones de euros), el programa de prejubilación activa (600.000 euros), los fondos adicionales para el centro de lógica difusa de Mieres (3 millones de euros) o el plan de suelo de Hunosa para la creación de nuevas áreas empresariales preparadas para acoger firmas de diversificación. Esos proyectos ya fueron acordados en julio de 2008 y aún carecen de convenio.
Un año después, fue acordado otro paquete en el que se incluyeron proyectos como las carreteras Infiesto-Campo de Caso (45 millones de euros) y Cenera-Riosa (10 millones); el enlace de autovías de San Miguel de la Barreda en Siero (40 millones); los polígonos de Las Vegas en Caso (750.000 euros), Venturo II en San Martín (1,1 millones) y Comillera en Sobrescobio (1,2 millones); el plan director del Sanatorio Adaro de Sama (500.000 euros) o una nueva partida para el complejo residencial de mayores del Montepío de la Minería en Felechosa (en concreto de 2,05 millones que se suman a los 30,9 que ya se habían acordado en 2008). Todos esos proyectos deberán tramitarse a lo largo de este año, pero no agotan las partidas de fondos destinadas al bienio 2008-2009. De hecho, en la última reunión de la mesa regional de la minería, el Principado presentó a los sindicatos y alcaldes una propuesta de reparto para distribuir los más de 20 millones de euros cuyo destino aún no se ha decidido. En la propuesta se incluye como principal obra la conexión de las áreas empresariales del valle del Candín, en Langreo, con la Autovía Minera.
A todas esas partidas hay que sumar los proyectos pendientes de anteriores convocatorias y que a pesar de tener los convenios firmados aún no han arrancado, y los proyectos de libre disposición para los ayuntamientos, que suponen el 30 por ciento de las partidas anuales para infraestructuras. La mayoría de los ayuntamientos de las Cuencas ya han anunciado que a partir de este año gestionarán directamente estos fondos para ahorrar trámites y poder iniciar las obras con mayor celeridad.
A las partidas para infraestructuras hay que sumar los fondos destinados a planes de formación y becas y las ayudas empresariales, que por primera vez se destinarán en 2010 también a microproyectos.