Moreda (Aller),
C. M. BASTEIRO
La solidaridad no entiende de edad. Los alumnos del Colegio de Moreda han roto sus huchas para destinar sus ahorros a Haití y ayudar a paliar los efectos del terremoto en el país más pobre de América. La iniciativa surgió de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) y tuvo un éxito rotundo. En total, moneda a moneda, los niños han reunido más de 1.200 euros que se enviarán al país americano. Ayer, mientras otro seísmo machacaba la isla, los más pequeños de Moreda recaudaban los últimas monedas «para poder enviar el dinero cuanto antes».
Los miembros de la junta directiva de la AMPA explican: «El objetivo de esta campaña era enseñar a los pequeños a ser solidarios, para que conozcan las prioridades». Y es que, del total recaudado, «la mayor parte salió de sus huchas. Colaboraron algunos adultos, familiares y profesores, pero mil euros salieron de sus ahorros». En la carta que remitieron a los padres, la AMPA dejó claro que la participación «era completamente voluntaria, así como la cantidad de donativo». Sin embargo, la recogida tuvo una gran participación, gracias, en buena medida, a la gran implicación de los niños.
Los escolares, aunque sean jóvenes, tienen las ideas muy claras. Con sólo 8 años, Celia Lobo explica que en Haití «hubo un terremoto y muchas casas se fueron abajo, hubo muchos muertos y los que sobrevivieron necesitan nuestra ayuda». Sus compañeras de clase Zaida Espina y Pilar Fernández cuentan que dieron a Haití todos los ahorros que fueron consiguiendo «con los Reyes Magos, el Ratoncito Pérez y la paga». Las dos coinciden en que «no podría estar mejor gastado». Su amiga María Huerta recuerda que ésta «no es la primera vez que somos solidarios, por el verano también enviamos material escolar al Sahara, ropa y comida».
Alberto Carreño, de 10 años, argumentó que para él la solidaridad «es dar a los demás algo que necesitan, pero sin esperar nada a cambio». Su amigo Saúl Prieto dice que ayudar a los más necesitados «es muy agradable, nos hace sentirnos bien porque sabemos que colaboramos para que el mundo sea mejor». Los dos amigos hacen, además, una reflexión final: «Ahora pasó en Haití, pero podría pasarnos aquí».