Mieres de Camino,
J. A. VEGA
Ricardo Steinberg lleva más de veinticinco años poniendo sonido al cine español. Ha trabajado en más de cien películas con los mejores directores como Almodóvar, Amenábar o Aristarain si empezamos a contar por la letra A. Tiene tres premios «Goya» y un merecido trozo de «Oscar» por el sonido de «Mar adentro». Estos días se encuentra en Mieres formando parte del jurado de la sección oficial del Festival de Cortometrajes Cortomieres.
-Suponemos que un buen sonidista andará bien de oído.
-Cierto, pero también debe tener sentido de la funcionalidad, sentido narrativo y si tiene una percepción de la musicalidad mucho mejor porque hay que tener en cuenta lo qué se dice y cómo se dice. Un buen profesional debería encontrar la correspondencia entre lo que se oye y lo que se quiere decir. Son sutilezas que hacen que el trabajo salga adelante y sea bueno.
-En los títulos de crédito los profesionales del sonido aparecen bastante tarde. ¿Son poco importantes?
-Está claro que el director y los actores dan la cara y aportan un argumento de venta para la película, pero todos somos funcionales en la historia que se quiere contar. Yo como profesional del sonido lo que hago es intentar aportar a esa historia lo que me demanda el director y lo que yo puedo añadir por mi experiencia como trabajador y espectador.
-Cinco películas con Adolfo Aristarain, cuatro con Amenábar y tres con José Luis Cuerda. Parece que tiene enganche con algunos directores.
-Lo que pasa es que cuanto más conoces a una persona la película sale beneficiada, porque te permite saber si hablamos de lo mismo y si tenemos confianza en lo que estamos hablando. Pero otras veces te conoces tan bien que ya sabes lo que piensa el otro. Así que unas veces pesa lo personal sobre lo profesional. Lo bueno es la confianza que se va creando con los años.
-Se llevó los premios Goya al mejor sonido por «Tesis», «Los otros» y «Mar adentro». ¿Ha sido un amuleto de la suerte para Alejandro Amenábar?
-La buena suerte es estar en la buena película. Lo de premiar por categorías está bien, pero lo importante es estar en la buena película. Prefiero no estar nominado o no llevarme el Goya y que gane la película en la que he puesto mi trabajo.
-Seguro que con tres «Goya» a su espalda poco tiene que aprender y mucho que cobrar.
-Pues no, hay que seguir pasando examen toda los días y es necesario actualizarse constantemente. Y a diferencia de lo que pasa en otros países donde te suben tu caché, en España pasa todo lo contrario. Ganas un Goya y esperas un año para que te propongan un proyecto. En el sector creen que ya eres inaccesible y que estarás por las nubes.
-¿Tiene sus «Goya» en el baño como han dicho otros premiados?
-Debe ser una leyenda urbana, porque los míos están colocados en una librería en mi estudio contemplando cómo trabajo.
-Muchos directores dicen que Asturias es un impresionante plató natural gracias a sus paisajes. ¿Hay un sonido asturiano?
-Lo que se vende es que vengas a rodar a Asturias porque se ve muy bonito, pero nadie te dice que te desplaces a rodar porque los pájaros cantan muy bien. Lo que sería muy bueno es que se viniera a rodar a Asturias porque hay una industria cinematográfica y no solo un paraíso natural.
-Avatar arrasa en las taquillas. ¿Cree que el 3D está revolucionando el cine?
-Quiero ver si eso será el futuro, porque se habla de la revolución del 3D desde hace cincuenta años. En mi caso como espectador no me preocupa, supongo que mis nietos cuando los tenga, tendrán algo que decir.
-Está en Mieres como miembro del jurado del festival de cortos. ¿Para qué sirven estos eventos?
-Los festivales de cine en general y los de cortometrajes en particular son la forma más importante para la difusión de la creación audiovisual y a su vez son un vehículo para los profesionales que dan sus primeros pasos. Y Corto Mieres es un claro ejemplo.
-Firme el sonido de alguna película de la historia del cine.
-Pues me quedaría con «A bout de souffle» de Jean-Luc Godard porque es la película que me hizo entender el cine, demostrándome que es algo más que mero entretenimiento.