FERNANDO DELGADO
Amigo, nunca imaginé que tuviera que escribir esta necrológica. Esperaste a irte cuando finalizasen las fiestas de los nabos y del afuega'l pitu del pueblo al que tanto querías. Te fuiste sin molestar, sin meter ruido, no querías interrumpir los festejos de tus vecinos de La Foz de Morcín, mientras tú sufrías y te debatías entre la vida y la muerte.
En apenas unos meses, tu cuerpo se fue debilitando y te fuiste despidiendo uno a uno de tus seres más queridos con un aplomo ejemplar.
Te fuiste en el comienzo de este año xacobeo en el que ya no podrás volver en bicicleta hasta Santiago de Compostela en compañía de Javier Cabo o Manín como hiciste en los anteriores xacobeos, ni recorrer las montañas y valles de Asturias con José Manuel Bardio y Berto Barbao.
Tu casa de Llames de Pría ya no volverá a ser la misma sin ti. Este año tus compañeros de la Cofradía de los Nabos suspendieron el capítulo anual por respeto hacia ti y porque faltaría el impulsor de su proyecto común.
Siempre diste a los demás, con humildad, mucho más de lo que recibiste y por eso nunca morirás para todos nosotros porque tu recuerdo siempre permanecerá en nuestra memoria. Descansa en paz y envíanos mucha fuerza para que tu familia supere estos momentos tan amargos, que nunca cicatrizarán.