La Foz (Morcín),
D. MONTAÑÉS
Samuel Cachero Álvarez, cofundador de la Cofradía Amigos de los Nabos, fue enterrado ayer, en La Foz. El funeral reunió a centenares de personas, que arroparon a la familia y dejaron constancia de un sentimiento de cariño y respeto que inundó Morcín como pocas veces se recordaba. Representantes de cofradías de toda España, incluso de Portugal, compañeros de profesión -el fallecido era inspector jefe de la Policía Nacional-, compañeros de estudios, de tertulia y, sobre todo amigos, acudieron masivamente a la Foz para dar el último adiós a Samuel Cachero.
El veterano párroco local, José Manuel Valle, ofició el funeral. El cofrade José Antonio Martínez Allende elogió la figura de su compañero y amigo: «Era una persona muy cercana, que se hacía querer y siempre dispuesta a colaborar». Además de ser uno de los fundadores de la Cofradía Amigos de los Nabos, Samuel Cachero formó parte, en la década de los años setenta, de la junta directiva de la Hermandad de la Probe y también fue uno de los fundadores, en 1997, del colectivo denominado «Los Feo's», que agrupa a los vecinos de La Foz de Morcín que residen en Oviedo y que se reúnen puntualmente todos los años durante el último fin de semana de mayo. Profesionalmente, su trayectoria es intachable. La semana pasada, el Ministerio de Justicia, a petición del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, distinguió a Samuel Cachero con la cruz de San Raimundo de Peñafort. Esta distinción se concede para premiar los méritos y servicios de los ciudadanos en el ámbito de la justicia. La lista de distinciones es larga y, según sus compañeros, más que merecida. El responsable de la Comisaría de Mieres, Vicente de Tapia, señaló que era «un profesional muy respetado y apreciado, y su hoja de servicios es intachable; era un policía de raza». El fallecido desarrolló la mayor parte de su carrera en el País Vasco. En su último destino ejerció como comisario en el aeropuerto de Bilbao.
El funeral celebrado ayer en La Foz fue literalmente multitudinario. Una vez el féretro fue introducido en el templo, decenas de personas intentaron seguirlo, pero la capacidad del templo lo impidió. Numerosos allegados - la mayoría con los ojos humedecidos- siguieron desde los soportales el acto. En la calle, a ambos lados de la carretera, varias filas de personas esperaron en silencio. Samuel Cachero tenía 55 años.
«Era una persona especial y estaba profundamente enamorado de Morcín»
José Sariego
Cofrade mayor
«La reacción de la gente es la mejor muestra del cariño y respeto que suscitaba»
Jesús Álvarez Barbao
Alcalde de Morcín
«Siempre estaba pendiente de mis actuaciones y demostrando su apoyo»
Mejuto González
Árbitro y cofrade de honor
«Tenía un gran apego a su tierra y era un profesional intachable»
Joaquín Uría
Concejal de IU y ex alcalde
«Siempre podías contar con él, es normal que la gente le tuviera cariño»
José Antonio Martínez
Hermandad Donantes de Sangre