AVELINO PÉREZ FERNÁNDEZ
CONCEJAL DE AGUAS DE LANGREO (1977-1991)
Langreo, por su ubicación geográfica y por ser el concejo más poblado e industrial de la cuenca del Nalón, tuvo que afrontar, ya desde finales del siglo XIX y principios del XX, la solicitud de concesión y el coste de las infraestructuras de la red de abastecimiento de agua para la población y la industria. Para ello y para tener agua por su propio peso, tuvo que realizar la toma de agua concedida en el Raigosu, concejo de Pola de Laviana, y a tal efecto, acuerdos de paso y servidumbre con éste. Asimismo, con el de San Martín, al que por la misma razón y por mutuo acuerdo entre ambos municipios Langreo cede indefinidamente el veinte por ciento del agua de la traída. Esta obra se realiza por tubería de hierro colado de 200 centímetros de diámetro, atravesando Laviana, San Martín, hasta Barros en Langreo, y sin ningún depósito de almacenamiento intermedio.
Ya en la década de los cincuenta este abastecimiento resulta insuficiente para una población y una industria minero-siderúrgica en constante crecimiento. Langreo vuelve de nuevo a gestionar una segunda concesión. Esta vez, en el río Nalón, Coruxera-Laviana. Concedida la licencia, por necesidades apremiantes y abaratamiento de costes, se opta por una conducción de agua por la ladera izquierda del Nalón en canal abierto, pequeños túneles, un acueducto y cuatro «sifones» o vasos comunicantes, para salvar obstáculos orográficos, hasta los depósitos de Ciaño, con una capacidad de almacenamiento-reserva para unas siete-ocho horas entonces. La obra tenía un recorrido de quince kilómetros. Al entrar en funcionamiento esta nueva instalación al inicio de la década de los años sesenta da la impresión de que tiene capacidad y autonomía suficiente para abastecer a la población langreana y su industria. Ante este hecho el Ayuntamiento de Langreo «consiente» al de San Martín el cierre de la llave de control regulador situada en Vega-El Entrego para que se queden con el cien por ciento de la red del Raigosu, salvo en situaciones de emergencia por incidencias en la de Coruxera.
Bien pronto, a partir de los años setenta, estas incidencias empiezan a producirse en la nueva red, al estar el canal construido sobre un subsuelo totalmente erosionado por las antiguas explotaciones mineras de las minas de monte, con fracturas y grietas en la estructura por arrastres y argayos de taludes y, lo que era más grave, agresiones externas con vertidos fecales y animales muertos arrojados al mismo, hasta tal punto que hubo que abandonar el sistema de cloración en cabecera y establecerlo en los depósitos de Ciaño. Es ante esta insostenible situación, ya en 1978, cuando Langreo tiene que buscar soluciones. El consorcio Cadasa, imposible, pues no es capaz de suministrar aún a Laviana y San Martín, que son socios fundadores. En base al proyecto elaborado por Sener, del Consorcio de Aguas de Bilbao, que aconseja la ejecución de una alternativa de conducción de tubería en carga de 350 centímetros de diámetro y una estación depuradora en la cabecera de la toma y con un coste total de pesetas en torno a unos mil millones de entonces.
Ambas concesiones de toma de agua y sus infraestructuras de conducción son de propiedad legítima del Ayuntamiento de Langreo. No hay duda alguna. Ahora bien. ¿Vale la pena enzarzarse en una polémica jurídica? Pienso que no. Lo que procede es un compromiso que lleve a los dos ayuntamientos a la constitución de una empresa intermunicipal de gestión y administración de las aguas con un accionariado proporcional a los habitantes, y, por qué no decirlo, integrados en Cadasa al igual que lo están, con su propio patrimonio, Gijón, Oviedo y Avilés. Además, sería un gran paso hacia delante para la reunificación del antiguo concejo Langreo-San Martín. En los ochenta la mancomunidad sería el trampolín para refundir los cinco en uno. ¡Qué ilusos! Recuperaríamos el rango de Ayuntamiento de primera, con las ventajas que conlleva, y pondríamos en evidencia el anacronismo de la Administración local en Asturias, 78 municipios, algunos, con menos de 200 habitantes. La comunidad murciana, con la misma extensión y 400.000 habitantes más, tiene 45 municipios. Pero para este objetivo hay que pensar en el futuro, y hace falta mucha voluntad política... Y, ¿por qué no?, una consulta a la población. Sería interesante.