JOSÉ MANUEL BARREAL SAN MARTÍN
En el mercado del juguete se venden unas pelotitas macizas que cuando las botas es difícil anticipar su dirección. No sabes adónde pueden ir, hay un momento de confusión y de incertidumbre, pero al final consigues cogerlas. No ocurre lo mismo cuando se trata del rebote de medidas económicas lanzadas «contra» el ciudadano. Éstas, además de la confusión e incertidumbre, son difíciles de «coger» por la ciudadanía afectada y provocan miedo al mañana. Es lo que va a ocurrir con el asunto de las pensiones, que ya está otra vez sobre la mesa.
La ofensiva de la banca privada junto con el Banco de España insistiendo en el agotamiento y final del sistema público del reparto trata, en mi opinión, de sacar provecho de la actual situación, en la que los presupuestos públicos se están reduciendo como consecuencia del vaciamiento de las arcas públicas por el dinero entregado para el rescate de la cuenta de los bancos. Entes, responsables, junto con otros, de la crisis económica y financiera.
Sin embargo, estas cuestiones se eluden cuando el sistema público de pensiones se toca. Los problemas de esa financiación a los bancos y cajas de ahorros se trasladan automáticamente al gasto público, siendo la consecuencia «lógica» la reducción de las partidas presupuestarias y las prestaciones. El asunto, en mi opinión, tiene trampa. Y es que el problema viene provocado por el depredador sistema financiero, que quiere el control del ahorro público y el salario diferido en forma de pensiones. Así, seguiría disponiendo del caudal financiero necesario que le permitiría volver a invertir, otra vez, en los mercados especulativos.
Es lo que siempre busca y quiere el sistema actual económico: acabar lapidando el modelo público y de paso meter el miedo en el cuerpo para privatizar el sistema de pensiones. Ya el Pacto de Toledo dejó abierta la puerta de par en par a los sistemas mixtos y a partir de ahí las sucesivas reformas han incidido en ello.
¿Por qué el concepto de déficit se aplica a las pensiones y no se aplica por ejemplo al Ejército, a la Casa del Rey, a las subvenciones a la Iglesia católica, a la enseñanza privada religiosa?? En estos casos, y en otros, cuando hay déficit se palia con dinero público. Cuando el sistema financiero, culpable de lo ocurrido, está en crisis se saca el dinero de debajo de las piedras. Entonces, si el sistema de pensiones estuviera en crisis por qué no se puede hacer lo mismo.
Entiendo que el Gobierno de España no es culpable de la crisis (no puede imputársele la desaforada especulación financiera internacional que provocó este desastre). Pero, a mi juicio, de lo que es parcialmente culpable es de la impresión transmitida por la falta de visión y de rumbo progresistas. Y las pensiones se enmarcan dentro de ese rumbo. Siendo, como dice que es, un Gobierno de izquierdas, debería tener las cosas mucho más claras. Actuado en consecuencia y no generalizando el sentimiento de que al final siempre ganan la banca, la gran patronal y el vocero de ambas, el Banco de España.
Se echa de menos un gobierno que combata a una banca que, recibiendo ayudas estatales, regatea el crédito a los trabajadores; que ponga coto a unos consejeros y altos ejecutivos sobre sus escandalosos emolumentos y sobre sus rentas altas; que tenga más diligencia a la hora de perseguir el fraude fiscal que sostiene la economía negra en este país?
En fin, sé que la derecha, a pesar de todo su populismo y de sus «respuestas por calladas», no lo iba a hacer mejor en el supuesto de que gobernara y que sí lo haría peor. Eso seguro. Pero el Gobierno debería espabilarse.