Mieres del Camino,
Antonio LORCA
La plataforma del pozo Barredo es el patio restringido del campus de Mieres. Las antiguas instalaciones mineras se acondicionaron como zona de recreo ligada al complejo universitario y espacio cultural, pero de momento nadie puede pasear por la zona ni contemplar los vestigios de la minería porque el acceso está cerrado.
Del pozo Barredo ya sólo quedan el castillete, la sala de máquinas, la chimenea y la bocamina del grupo Mariana, que data de 1928. Justo al lado de la bocamina se extiende ahora una gran plaza urbanizada y con zonas verdes. El espacio fue rehabilitado para darle un uso universitario y turístico, pero de momento es un desierto.
La rehabilitación de los vestigios industriales y la urbanización de la plataforma del pozo requirieron un inversión conjunta de 1.712.858 euros. Antes de iniciarse las obras se procedió a la demolición de las instalaciones mineras que no tenían interés desde el punto de vista del patrimonio. Así, se derribó el inmueble que acogía las oficinas técnicas y administrativas, el botiquín y la sala de bombas.
Siguiendo el proyecto general del campus de Mieres se urbanizó la plaza del pozo para integrarla en el complejo universitario como zona de ocio que mantiene sus origen mineros. Así, las vías de ferrocarril se mantienen integradas en el paseo e incluso resaltadas con colores, las traviesas de madera se han convertido en bancos para que los alumnos y visitantes tomen un descanso y las farolas tienen un aspecto industrial. Tan sólo la rehabilitación de esta plaza tenía un presupuesto de 800.000 euros.
Las obras de urbanización concluyeron hace meses, pero las verjas que rodean toda la zona impiden el paso y las puertas están cerradas. De momento no es un espacio de ocio ni para universitarios ni para visitantes y los planes para convertir, por ejemplo, la bocamina Mariana en un espacio expositivo siguen en el aire.