Langreo / Mieres
Los colegios de las Cuencas celebraron el pasado viernes el día de la Paz con todo tipo de actividades: teatro, cocina, visitas de militares, competiciones deportivas, redacciones... todo ello, con un único objetivo: hacer de los niños personas no violentas y que solucionen sus conflictos mediante el díálogo.
Los colegios de Mieres celebraron el Día Mundial de la Paz de forma conjunta y superando la lluvia que no paró de caer en toda la mañana. Ataviados con bolsas de colores y un cartelito que identificaba el centro del que procedían, los alumnos de la villa se reunieron en la plaza del Ayuntamiento en torno a las 13:00 horas del pasado viernes.
Allí se leyó poesía y se escuchó música para reivindicar y fomentar los valores de la paz y la no violencia. A pesar de que el tiempo no acompañaba y de que los paraguas formaron una parte importante del colorido de la jornada, finalmente hubo más de 600 escolares. Al acto, organizado por el Ayuntamiento de Mieres en colaboración con el servicio de animación municipal, asistieron alumnos de los colegios Aniceto Sela, Liceo, Llerón Clarín y Murias. La iniciativa también fue seguida por otros seis colegios de otras localidades del municipio, que se sumaron a la celebración desde sus respectivas instalaciones.
Una iniciativa similar se tuvo en Lena, donde los colegios e institutos del municipio se concentraron a las 11:00 horas en la Plaza Alfonso X el Sabio de la Pola para celebrar el Día de la Paz. En dicho acto también se recogieron fondos que se destinarán a la ayuda a los damnificados por la catástrofe de Haití.
En Langreo, el colegio Santo Tomás organizó todo tipo de actividades para conmemorar el día de la Paz, que coincide con la celebración de los actos de Santo Tomás de Aquino. Por su parte, en el Eulalia Álvarez los alumnos participaron en una serie de carreras y competiciones deportivas para celebrar tan señalado día. En San Martín del Rey Aurelio, el Sagrada Familia de El Entrego organizó su «Tren de la paz», en el que se recordó al pueblo de Haití. En el Calvo Miguel de Sotrondio el «Árbol de la paz» llenó las aulas de poesía, mientras que en Laviana, en el Elena Sánchez Tamargo, los militares de Cabo Noval enseñaron a los más pequeños cómo se protege la paz desde su profesión.