Jacqueline Figueroa lleva un año en el paro, aunque no disfruta de una prestación por desempleo por haber desarrollado la mayor parte de su labor profesional como autónoma. «Fui primero autónoma y luego trabajé muy poco tiempo en una pizzería que cerró de la noche a la mañana», explica. A esta venezolana que lleva 9 años viviendo en Mieres no le falta voluntad para encontrar un trabajo: «He buscado por internet y he hecho 50.000 entrevistas, pero ahora mismo sólo se encuentra algo en la economía sumergida». Para sobrevivir depende «del sueldo de mis hijos, uno está cobrando el paro después de haber estado en el Ejército y el otro está ahora activo, también en el Ejército».