Susana Rodríguez trabajaba hasta el mes de octubre en un almacén de Alicante. Tanto su marido, que estaba en la construcción, como ella se quedaron en paro y regresaron a Mieres. Gracias a que su pareja consiguió empleo en una fábrica la situación es sostenible: «Sobrevivimos bien porque trabaja fines de semana y hace horas extra». Por su parte, Rodríguez aún dispone de 10 meses más de prestación, pero desconfía bastante de la situación del mercado laboral: «Vengo de trabajar en un sitio donde lo tenía todo para una mujer sin formación: alta en la Seguridad Social y cobrando algo más de mil euros, pero ahora no te ofrecen nada y el poco trabajo que hay está muy mal pagado».