RICARDO V. MONTOTO
Si no fuera por lo serio del asunto, la verdad es que lo que rodea al Campus de Mieres suena a cachondeo. Ahora resulta que el magnífico pabellón deportivo, que lleva cerrado desde que finalizó su construcción, ni siquiera tiene luz. La obra está concluida, el equipamiento, allí dentro, con los aparatos de gimnasia y toda la pesca envejecen sin que nadie haya podido usarlos. ¡Y no hay luz! Lo dicho, que si no fuera para llorar, sería para reír.
Nada se sabe de la residencia de estudiantes, reclamo esencial para el asentamiento del alumnado en este concejo nuestro tan necesitado de sangre joven. Lo de las nuevas titulaciones también parece haberse ido al limbo. Entre los dichosos planes Bolonia y la numantina resistencia del núcleo ovetense de la Universidad, no hay quien quite los palos de las ruedas de este Campus. Cada vez que paso junto al edificio de los laboratorios me pregunto si lo veremos algún día en marcha como mandan los cánones.
Pero, y perdonen que me haya desviado de lo que quería transmitirles, me parece que mantener unas instalaciones nuevas cerradas a cal y canto, estropeándose antes de haber sido inauguradas, responde a una conducta que podría considerarse como delictiva pues, a sabiendas, se están ocasionando daños en los bienes públicos. Si una instalación deportiva se deteriora porque una partida de mangantes pretende escurrir el bulto de tener que financiar su mantenimiento con el dinero de todos, de un modo u otro hay que conseguir que ese comportamiento irresponsable suponga un enorme disgusto para los autores. Que a estas alturas no haya luz en el pabellón es como para poner de patitas en la calle a unos cuantos.
De verdad que no sé a qué esperamos para hacernos oír con toda claridad. Y no es cuestión de manifestarnos por las calles de Mieres. Tenemos que ir allá, a la puerta de la Universidad y de la Presidencia del Principado a ponerlos a parir. Hay que acabar con la tomadura de pelo. Este Campus nuestro es como un bebé prematuro: sin el tratamiento adecuado se morirá o sufrirá secuelas permanentes.