Mieres / Langreo,
Miguel Á. GUTIÉRREZ
En agosto de 2008, la atención del planeta se repartía entre las proezas de Michael Phelps en la piscina olímpica de Pekín y las cada vez más preocupantes noticias económicas que llegaban desde Estados Unidos. Ese mismo mes, las listas del paro de las Cuencas registraban 8.066 demandantes de empleo. En la actualidad ya suman 13.002. En año y medio, las comarcas del Nalón y del Caudal suman 4.936 nuevos parados, lo que supone un incremento del 61 por ciento. Se trata del mayor volumen de desempleo de los últimos 15 años en unos territorios que, en ese tiempo, han visto con los censos de población se reducían en 20.000 habitantes. La crisis se ensaña con las Cuencas cuando todavía se encuentran convalecientes del ajuste minero y no tenido tiempo de consolidar el nuevo tejido económico resultante de la diversificación.
La escalada de paro vivió su peor época entre finales de 2008 y principios de 2009. Los concejos carboneros cerraron el ejercicio de 2008 con 10.213 parados, dos millares más de los que había en verano. En los dos primeros meses del pasado ejercicio, el desempleo en las Cuencas sufrió un nuevo repunte, hasta rozar las 12.000 personas. Tras el primer embate de la crisis, la evolución del desempleo en las comarcas mineras se estabilizó y, entre marzo y diciembre, gracias en parte a las contrataciones de la campaña estival, no pasó de esos 12.000 parados. Incluso se bajó de la barrera de los 11.000 demandantes de empleo, aunque sólo en el mes de julio.
La entrada en el nuevo año volvió a disparara las cifras de desempleo en las comarcas carboneras. En concreto, entre enero y diciembre de este año, se contabilizaron 1.200 parados más en las Cuencas hasta alcanzar una cifra de 13.002 desempleados, la más elevada desde 1995. Sin embargo, en aquel año, con 20.000 vecinos más, los valles del Nalón y del Caudal atravesaban lo más duro de la reconversión y todavía no contaban con los recursos de reactivación del Plan de la Minería para reactivar su maltrecha economía.
En este año y medio, el paro no ha sido el único termómetro de la delicada situación del tejido económico de las Cuencas. A lo largo de 2009, un total de 1.200 trabajadores se vieron afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) temporales. La regulaciones afectaron a todos los sectores económicos, aunque fue la industria y, en concreto, las empresas vinculadas a la fabricación de piezas y perfiles de aluminio, las más afectadas por los expedientes tramitados en las Cuencas.
La crisis también ha puesto de manifiesto la fragilidad del nuevo tejido económico de las Cuencas, aún pendiente de afianzarse tras la llegada de empresas avaladas por las ayudas de fondos mineros. De hecho, firmas como Alas Aluminium, Rioglass, Perfilados del Norte, Kerkus o Venturo XXI, que obtuvieron importantes apoyos públicos para iniciar su actividad, plantearon expedientes reguladores en 2009. Otro de los obstáculos a los que tuvieron que hacer frente las Cuencas en este año y medio fueron las deslocalizaciones. El grupo Duro Felguera trasladó desde Langreo a Gijón y Llanera un total de 239 trabajadores a lo largo de este año 2009 de Duro Felguera Plantas Industriales y Montajes Eléctricos Industriales (MEI), a los que se unieron después otras filiales asentadas en Valnalón.