Mieres del Camino,
P. CASTAÑO
El pozo Santa Bárbara de Turón, el primer conjunto minero declarado bien de interés cultural en Asturias, afronta una nueva reconversión. El Ministerio de Cultura ya tiene en marcha la primera fase de restauración de las instalaciones, que incluye la recuperación de los dos castilletes, la sala de compresores y el pozo de ventilación. El complejo se pondrá así a salvo del olvido y la herrumbre para convertirse en emblema del patrimonio minero de Asturias y futuro museo.
La unión temporal de empresas (UTE) formada por los estudios de arquitectura de los asturianos José Ramón Fernández Molina (autor de la rehabilitación de la ferrería que alberga el Museo de la Minería y la Siderurgia de Sabero, en León) y Javier Felgueroso Carrascal (coautor de la rehabilitación del Museo Nicanor Piñole de Gijón) se encargan de la redacción del proyecto de consolidación y restauración de los edificaciones del pozo Santa Bárbara. El Ministerio de Cultura, a través de la subdirección general del Instituto del Patrimonio Cultural de España, adjudicó a la UTE, por un importe de 76.142 euros, no sólo la redacción del proyecto sino también la futura dirección de las obras, que se abordarán con una partida de un millón de euros incluida en los presupuestos generales del Estado a raíz de una enmienda presentada en su día por IU. Recientemente, el PP preguntó en el Congreso por estas actuaciones de recuperación de la arqueología industrial del valle del Turón y desde el Gobierno se respondió que estaba en marcha la redacción del proyecto de recuperación del pozo Santa Bárbara y que el periodo de ejecución es el 2010-2012.
Por su parte, desde el Ministerio de Cultura se apuntó que la restauración de las instalaciones «tiene un alcance económico limitado» y que por ello se ha seleccionado para una primera fase de la actuación «una conjunto de edificaciones que reúnen unas condiciones especiales, dejando para fases posteriores los restantes edificios». En concreto se señaló que «por su singularidad y representatividad de la actividad minera» se han seleccionado para la primera fase de restauración el castillete principal, el castillete auxiliar, el pozo de ventilación y el edificio de compresores, que se corresponde con la primitiva casa de máquinas y que antes de cerrar el pozo, en junio de 1995, albergaba la subestación de transformación eléctrica, las dependencias de la brigada de salvamento minero y la gran sala de compresores.
Los técnicos del Ministerio de Cultura consideran «prioritaria la actuación sobre el edificio de compresores por su futuro uso como museo, de modo que, una vez disponible el contenedor, se pueda poner en marcha su musealización en posteriores fases de actuación, en las que se incluirán las salas de máquinas, el acondicionamiento del entorno inmediato del conjunto y la restauración de otros edificios asociados a la actividad minera, aunque de naturaleza distinta a la industrial, como la residencial y terciaria».
Los objetivos de la intervención en el pozo Santa Bárbara son, según el Ministerio de Cultura, fundamentalmente dos. El primero de ellos es garantizar la recuperación material de los edificios seleccionados con el fin de detener su progresivo deterioro y asegurar su conservación «como testigos de la evolución histórica y social del valle del Turón en particular y de todas las cuencas mineras asturianas en general». Y el segundo objetivo es «poner en valor el conjunto, haciendo comprensibles para el observador los procesos de producción mineros de los que estos edificios formaban parte así como las actividades que en torno a ellos se generaban». Se pretende crear así «un nuevo foco de interés cultural».
El pozo Santa Bárbara, ubicado en la localidad de La Rabaldana y explotado por las empresas Sociedad Hulleras del Turón y Hunosa, fue declarado por el Principado de Asturias el pasado mes de enero bien de interés cultural con la categoría de conjunto histórico. Fue la primera mina de la región que recibió ese reconocimiento al que acompañan una serie de medidas de protección. El Principado justificó la decisión argumentando que el conjunto es un ejemplo paradigmático de explotación minera en la que son apreciables las distintas etapas que caracterizaron la técnica extractiva a lo largo del siglo XX y que sus instalaciones reúnen interés constructivo, por mantener piezas de varios momentos históricos, y también técnico, por contar con un compresor y subestación eléctrica que permitieron la mecanización global de la explotación en una fecha muy temprana del pasado siglo.