MARCOS CIENFUEGOS MARQUÉS
PORTAVOZ ADJUNTO GRUPO MUNICIPAL IU/BA/LV
Acabamos de conocer los últimos datos socioeconómicos del municipio de Mieres y, a tenor de dichos resultados, el panorama que se presenta resulta de una «excepcionalidad» sin parangón conocido, incluso merecedor de calificativos superiores si se compara, a modo de ejemplo, con otros momentos difíciles y dolorosos experimentados años atrás.
Cuatro indicadores referenciales como son la tasa de desempleo, el nivel de empleabilidad, el número de afiliaciones a la Seguridad Social o el número de empresas instaladas en un territorio, son elementos más que suficientes para poder obtener una nítida radiografía del contexto económico en el que nos movemos pero, a su vez, también nos indican si el camino recorrido hasta este mismo instante ha sido el correcto o, por el contrario, se ha apostado por un sendero cargado de carencias y desidias a la hora de aplicar las políticas de empleo oportunas. Y esto viene a colación porque, pese al contexto de crisis genérica que viene padeciendo este país (téngase bien presente que el índice de parados en España duplica la media europea y que ningún analista ni organismo internacional es capaz de preveer hasta donde llegará el alcance de esta coyuntura en nuestro país durante los próximos años), y mientras algunos dirigentes socialistas se vanaglorian del ligero y relativo repunte estacional producido, Mieres se sitúa nuevamente en unos parámetros francamente esperpénticos. No es que ya estemos 25 puntos porcentuales por debajo de Langreo o 148 respecto a Siero en niveles de generación de empleo. Tampoco que las empresas afincadas en nuestro municipio sean inferiores en un 14% y un 25% en relación a los concejos anteriormente mencionados o que las afiliaciones laborales decaigan cuatro veces por encima de otros territorios de similar analogía al nuestro o que por todas las esquinas aparezcan ERES, temporales o definitivos, en empresas que fueron presentadas en su día como el revulsivo definitivo al declive industrial de las cuencas mineras (llámese Venturo XXI, Rioglas, Alas Aluminium, Astersa,?). Lo peor de todo es que llevamos tres años de legislatura municipal en «barbecho político permanente», y lo más penoso de todo ello es que, a pesar de la torrencial lluvia de dinero que nos ha tocado en los últimos tiempos, la única propuesta que ha salido del laboratorio de ideas socialista para hacer frente a esta situación ha sido la de cultivar el «art noveau de la política», es decir, apartar las realidades y las necesidades sociales y económicas de un territorio para derrochar parte del erario público en refinar, a modo de ejemplo, su escaparate callejero apartando completamente de su agenda las políticas reactivadoras y generadoras de empleo. Esto se puede comprobar fácilmente dándose un pequeño paseo por las calles del centro de Mieres.
Pero si a esto mismo le añadimos el mutismo reivindicativo mantenido hacia quien, permanente, asedia con sus engaños y artimañas torticeras desde otros ámbitos de gobierno (el caso más sangrante son los cientos de millones de fondos mineros paralizados por el gobierno del Sr. Zapatero), obtenemos el resultado por todos conocido: proyectos paralizados y estancados que subsumen a estas comarcas en una triple crisis sin precedentes conocidos. Por un lado, la que está viviendo el conjunto de este país y que se negó vilmente pese a conocer su existencia; por otro, la propia y específica arrastrada desde los años noventa. Y por último, la inseguridad política que se ha instalado en nuestro municipio como consecuencia de un gobierno que ni está ni se le espera. No sólo porque ya no es capaz de generar la ilusión, el optimismo y el compromiso necesario para catapultar a este concejo hacia un horizonte esperanzador, sino porque además ha demostrado, por su propia incapacidad, ineficacia y desidia, su imposibilidad para continuar rigiendo los destinos futuros de este ayuntamiento.
El retraso en la puesta en marcha de los contenidos académicos y las instalaciones deportivas del Campus, el desarrollo de los polígonos industriales de Figaredo, Reicastro, Mina Llamas o Tres Amigos, la recuperación de la Arqueología Industrial en el Valle de Turón, la puesta en valor del Paisaje Protegido de las Cuencas y todo lo referente con nuevos sectores emergentes (el Parque Micológico o el Proyecto de la Pirámide de la Minería), el impulso del Centro de Transportes, la reforma y finalización de determinadas infraestructuras sanitarias (Centro de Salud de Turón, Ambulatorio Norte o el equipamiento del nuevo Hospital Alvarez Buylla), la apuesta por novedosos e importantes revulsivos económicos como el Centro de Alto Rendimiento Deportivo, son sólo algunos de los paradigmas emblemáticos que encorsetan el despegue de este municipio. Y frente a ello, la única respuesta que podemos encontrar para modificar esta lacerante realidad actual la hallamos en algo que con orgullo llevamos las gentes de raíces y troncos mineros, la que sirvió de ejemplo tanto para desatascar del barro los cimientos para conquistar los avances sociales de anteriores tiempos, como la que valió de espejo a otras tierras para despertarles de un letargo que arrastraban con cierta preocupación y que les condenaban a la peor de sus suertes. Y esa no es otra más que la recuperación de la calle y el pulso social. Porque nos jugamos mucho; porque si dejamos escapar estas oportunidades que se presentan, quizás, el arrepentimiento futuro no tenga ninguna solución; porque si dejamos que algunos se salgan con la suya padeceremos las consecuencias durante mucho más tiempo; porque si no se produce una contestación masiva, fuerte y contundente, se sentirán legitimados para continuar con la aplicación de las lesivas medidas que en estos días estamos conociendo (bajada de salarios, congelación de las pensiones, recorte de derechos sociales, incremento del IVA, subida de la tarifa eléctrica?.). Nuevamente, necesitamos organizarnos colectivamente y movilizarnos para dar una respuesta firme y que se nos oiga. Y el primer latido lo encontramos en la manifestación de hoy jueves que saldrá de la Plaza del Ayuntamiento. Por eso es importante que todos acudamos a la misma, porque nos jugamos una parte sustancial de nuestro presente y también de nuestro futuro.