Santa Eulalia (Morcín),
C. M. BASTEIRO
Siete días de trabajo intenso, de voluntad y de aire puro. Los dieciséis reclusos de Villabona que participaron en el campo de trabajo de Morcín, que consistió en la limpieza de un tramo del «anillo ciclista» de la Montaña Central, dijeron ayer adiós a su «descanso» de la prisión. En su recuerdo, se llevan «el no habernos sentido como animales enjaulados» y la sensación agradable de haber hecho bien un trabajo.
La clausura de esta actividad se llevó a cabo ayer en Morcín, y contó con la presencia del alcalde, Jesús Barbao, y la consejera de Bienestar Social y Vivienda, Noemí Martín. Además, también estuvieron presentes los dieciséis participantes del campo y los miembros de la asociación Adsis, coordinadora del proyecto en colaboración con la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) de Villabona.
La actividad tuvo como objetivo «mostrar a los participantes, que actualmente están privados de libertad, que pueden seguir adelante fuera de los muros de Villabona», tal y como explica Javier Illarramendi, coordinador del campo de trabajo. A juzgar por los comentarios de los reclusos, el objetivo parece cumplido.
David Suárez ha sido uno de los participantes del campo de trabajo morciniego, que se centró en la zona de la Carbayosa. Para él, esta experiencia ha sido «muy buena». Lo más importante, a su juicio, es «haber salido de Villabona, y descubrir que podemos trabajar fuera de los muros de la Unidad Terapéutica de la prisión». Sinesio Delgado, otro de los participantes, señaló que «el campo de trabajo nos ha hecho sentir libres, no como animales. También hemos visto la realidad, y ahora sabemos que es posible seguir la vida y que tenemos un futuro esperándonos».
En este sentido, la Consejera de Bienestar Social y Vivienda recordó que «son personas que están haciendo un esfuerzo doble. La mayoría tenían alguna adicción y se están privando entre muros. Por eso, y por lo bien que han llevado este campo de trabajo, son dignas de aplauso». El alcalde del concejo, Jesús Barbao, también agradeció la labor de los participantes e hizo especial hincapié en el comportamiento «ejemplar» que han tenido «con los vecinos de Morcín».
El campo de trabajo estival para los reclusos de la UTE de Villabona, bajo el lema «Momento de libertad», lleva celebrándose «más de una década». Concretamente, en este verano cumple sus XI edición y los reclusos han vuelto a un municipio «en el que ya habíamos hecho otro trabajo, hace diez años».
La permanencia en el tiempo de este proyecto, tal y como recordó Illarramendi, «se debe, en parte, a la colaboración de los voluntarios». En esta edición, los reclusos contaron con la ayuda de ocho voluntarios. Liliana Suárez es una de las jóvenes que han colaborado desinteresadamente en la limpieza de caminos en Morcín. Aunque colabora a menudo con Adsis, este año se decidió a participar en el campo de trabajo y se va a casa «con muy buen sabor de boca». Entre lo mejor de la experiencia, se queda con el trabajo en equipo y saber que no somos distintos, que a todos nos interesa saber qué pasará ahora».
El acto de clausura se cerró con la entrega de obsequios a los participantes por parte del Ayuntamiento y con la buena sensación de saber que «es posible un cambio».