Pola de Lena,
C. M. BASTEIRO
Los hoteleros de Lena están en pie de guerra. Los problemas en la estación invernal de Valgrande-Pajares han repercutido en sus negocios. La ocupación de sus establecimientos, en buena parte cubierta por esquiadores, ha descendido en un 50 por ciento. Después de los cortes eléctricos, el cierre de un telesilla el domingo y las «colas interminables» para acceder a los remontes, la mayoría de los turistas decidieron dejar los alojamientos y suspender las reservas, según afirmaron los propietarios de varios hoteles. Además, estos empresarios no se creen «historias» sobre averías ni cortes eléctricos y sospechan que «estamos ante una huelga encubierta», pese a que tanto los trabajadores como el director de la estación, Felipe Pertierra, niegan que éste sea el motivo de los problemas de la estación.
«Seis esquiadores que se fueron hoy, dijeron que no volvían más a Pajares», señaló ayer José Antonio García, propietario del hotel Santa Cristina de Lena. El hotelero explicó que «tenía la ocupación al 80 por ciento en el fin de semana, con las habitaciones reservadas hasta el viernes». Sin embargo, los turistas empezaron a dejar sus habitaciones «en estampida» y, ayer por la tarde, el hotel apenas estaba al 40 por ciento.
En el hotel Ruta de la Plata, en Pola de Lena, la situación era similar. Alicia Valverde, gerente del establecimiento, despidió ayer a cerca de la mitad de los esquiadores que tenía alojados, y que llegaron a ocupar el 70 por ciento de sus plazas. «Fue el mejor momento de la temporada», explicó Valverde, quien molesta añadió que «si estamos ante una huelga de los trabajadores, deberían de darse cuenta de que nosotros no tenemos culpa. Nos tienen que respetar».
Valverde cree que la avería eléctrica que el martes cerró Valgrande-Pajares no fue tal y que se trata de una protesta de los empleados de mantenimiento a los que no se renovará el contrato. «Lo dicen todos los usuarios. Creemos que lo están haciendo a propósito, podemos entender hasta cierto punto que tienen que defender sus derechos, pero no a costa de los nuestros», señaló. Más doloroso le resultó tener alojada a una pareja de Venezuela «con muchas ganas de esquiar y se tuvo que ir a San Isidro». Algunos de los que están en el hotel «deciden quedarse», pero «todas las reservas que tenía desde hoy (por ayer) hasta el martes se anularon», añadió.
En el complejo Casa Má, en La Corrona, seis turistas de Santiago de Compostela, que tenían previsto quedarse hasta el viernes, se fueron ayer. «Nosotros ponemos todo de nuestra parte, para atraer turismo, pero ante cosas así no podemos hacer nada», señaló ayer Merce González. La resignada hotelera explicó que sus clientes «estaban haciendo gasto en el municipio. Cenaron un día aquí, otro en la Pola e iban por ahí a tomar sidra». González tiene claro que «hay que tomar medidas porque estamos perdiendo todos, desde el Principado hasta los comerciantes». La misma idea mantiene María Martínez, propietaria de los apartamentos San Feliz. Los turistas que tenía en el alojamiento hasta el viernes, también se fueron ayer.