Javier Guillén: «Si no tuviéramos el Angliru, habría que inventarlo»

El director de la Vuelta a España inspecciona los 12,5 kilómetros del mítico alto riosano, que «definirá la carrera»

 08:12  
centro de prensa. La organización de la Vuelta se está planteando usar el hotel que se está construyendo en Viapará para ubicar a los periodistas en la etapa.
centro de prensa. La organización de la Vuelta se está planteando usar el hotel que se está construyendo en Viapará para ubicar a los periodistas en la etapa. 
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Alto de L'Angliru (Riosa),


Andrés VELASCO


«Si no tuviéramos el Angliru, habría que inventarlo». Con estas palabras definía el director de la Vuelta a España, Javier Guillén, lo que significa el alto riosano, «el Olimpo del ciclismo», para el mundo de la bicicleta. El responsable de la ronda española visitó ayer, junto al Alcalde de Riosa, José Antonio Muñiz, los doce kilómetros y medio de la subida, que está llamada a «definir» el ganador de la próxima edición de la Vuelta.


Para el máximo responsable de la tercera gran vuelta del ciclismo internacional -junto a Tour y Giro-, la decimoquinta etapa será prácticamente definitiva y dejará ya la carrera decidida. «Esta claro que cuando finalice el Angliru tendremos claro quién va a ganar la Vuelta a España. Yo, como organizador, espero y deseo que no quede decidida en esa etapa porque todavía restarán seis más, pero desde luego de aquí saldremos ya con un máximo de cuatro corredores que puedan optar al título. El Angliru definirá la Vuelta». Guillén se deshace en elogios hacia la subida, que acogerá el 4 de septiembre un final de etapa por quinta vez en su historia: «El Angliru no solo es el puerto más duro de la Vuelta a España 2011, sino que es el más duro de cuantos se suben hoy en día en el ciclismo profesional». «Para nosotros el Angliru no es un puerto más, es el puerto. Desde el año 1999 han sido muy pocas las ocasiones en que se ha ascendido y sin embargo ya es una cima mítica», aseguró el responsable de la Vuelta.


A medida que subía el puerto, Guillén iba destacando la dureza de las rampas, las cerradas curvas en la ascensión y se ponía en la piel de los corredores que este año tendrán que afrontar «una subida terrorífica». «La verdad es que hay que ser un portento para enfrentarse a un coloso como éste, la épica y el misticismo del Angliru está más que justificado», aseguraba el director de la vuelta a mitad de la subida.


Y como no, la obligatoria parada en la Cueña de les Cabres, la rampa por excelencia del Angliru, con un desnivel del 23%. «Esto es un infierno para cualquier ciclista», aseguraba Javier Guillén, que añadía que «es impresionante que haya un puerto con esta rampa tan espectacularmente dura, en la que incluso los corredores más fuertes y los escaladores natos sufren cada pedalada».


Ya en la cima, el responsable de la Vuelta explicaba que otra de las dificultades que presenta el Angliru no es solo para los ciclistas, sino para la propia organización. «Montar una meta en el alto, con el poco espacio que hay, teniendo que colocar las cabinas de retransmisión, los podios y el resto de infraestructura que conlleva una etapa fue un reto para nosotros, pero es un reto que de largo merece la pena por lo que el Angliru le da al mundo del ciclismo, que es espectáculo en estado puro: «No hay ni un solo descanso en todo el puerto. La constancia de sus rampas, que sea una subida de 12,5 kilómetros y con el porcentaje medio de desnivel, no tenemos muchas en el mundo y hay que aprovecharlo».


«Son necesarios más puertos como el Angliru, porque al final las carreras viven de mitos y si no tuviéramos el Angliru, habría que inventarlo», afirmó el director de la vuelta, quién bromeó con que «gracias a Dios, Riosa y su Alcalde ya se han encargado de eso». Ya más serio, Guillén abundó en que «para los que trabajamos en publicidad lo más difícil es hacer marca, y el Angliru ya hace marca. Todo el mundo sabe que es un puerto terrorífico». Pese a todo, Guillén descartó que la Vuelta pase todos los años por la cima riosana: «La fórmula ideal es que como mínimo el Angliru se suba al menos una vez cada tres años, pero tampoco todas las ediciones de la Vuelta porque la rutina le quitaría encanto».


Respecto a la participación de este año, Guillén lamentó la ausencia del campeón olímpico Samuel Sánchez, aunque la calificó de totalmente entendible: «En su preparación para esta temporada no estaba el disputar la Vuelta, y menos ahora, después del sensacional Tour que ha realizado».


El director de la Vuelta, ve a Carlos Barredo como el corredor más fuerte entre los asturianos que participen en la carrera. «El año pasado ya nos dio el sorpresón de ganar en los Lagos de Covadonga, así que ojalá que en cualquiera de las dos etapas asturianas que tenemos este año pueda repetir triunfo», aseguró.

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