28 de junio de 2012
28.06.2012
Panza arriba

Rebaja salarial

Los recortes en las nóminas de las administraciones públicas y, en concreto, en el Ayuntamiento de Mieres

29.04.2012 | 06:05
Rebaja salarial

Cuando se corre la noticia de que se le va a recortar el sueldo a los funcionarios o a los laborales de la administración, a la gente, por lo general, le parece bien. Podría decirse que hasta se alegra. Lo noto ahora con los recortes que propone el plan de austeridad del Ayuntamiento de Mieres. Te paran por la calle y con una sonrisina te dicen: «¿Qué, ho, van quitavos perres del sueldu, eh?». Es el fiel reflejo de lo que en psicología social se llama «envidia al funcionario», un síndrome que fomentamos los que, como yo, escribimos con cierta frecuencia en el periódico comentando lo bien que vivimos los que trabajamos en la administración. Por que, de manera habitual, mi respuesta es siempre estereotipada: «¿Qué quies? A mi puen engañame en les perres, pero en el trabayu no». Con lo que consigo encenderlos un poco más y fomentar esa envidia, que es muy sana. También, dependiendo del interlocutor, se puede ser más cabrón y contestar: «Si te fastidia lo bien que vivo haber estudiado y haberte presentado a una oposición como yo».


De todas formas, cuando la pregunta te la hace un amigo y ves que no hay excesiva malicia en ella, le respondo de manera menos cínica. En el caso de nuestro Ayuntamiento quienes están más alterados son los sindicatos porque se va al traste el fruto de las negociaciones de los convenios anteriores. De la mayor parte de esos convenios hablé en esta misma columna, llamando la atención cómo los sindicatos habían perdido su función de ser un órgano de defensa de la clase trabajadora para convertirse en portavoces y salvaguarda de un pandilla de amigos.


Como cada uno habla de la feria según le va en ella, entiendo la protesta porque hay gente que con esta rebaja va a perder más de 300 euros al mes. Ni es mi caso ni lo es el de tantos otros trabajadores que nunca tuvieron los suficientes amigos sindicalistas como para que se hablase de ellos en las negociaciones de convenio. Y, es evidente, siempre hay que tener un amigo sindicalista. No importa en qué sindicato. En el caso del ayuntamiento el sindicato no tiene importancia sino la persona. En el sentido de que el sindicalista permanece y el sindicato cambia. De hecho conozco a alguno/a que ya debió de pasar por todos. Hasta por los de nueva creación. Hasta por los que son una peña más que un sindicato.


Lo complicado de esta rebaja es que, como siempre ocurre, acabarán pagando justos por pecadores. ¿Podría aplicarse la rebaja sólo a aquellos que negociaron los complementos para verse ellos mismos beneficiados? Tampoco sería tan difícil. De los firmantes queda su firma. En fin, tiempos complicados para una negociación en la que ex sindicalistas en el gobierno les tienen que rebajar el sueldo a sindicalistas en ejercicio. Y estamos en plenas celebraciones del primero de mayo. ¿Quién recuerda los motivos por los que se celebra?

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