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Una agrupación clave para el conocimiento de los bailes y cantares asturianos

"Reija", sesenta años de tradiciones

La agrupación folclórica langreana, con escuela de música y área de etnografía, celebró en La Felguera su aniversario

03.04.2016 | 05:46

Era el año 1955 y un grupo de amigos y amigas de Langreo, con Maite Gutiérrez Olay al frente, decidieron fundar el grupo de Coros y Danzas de La Felguera. Apenas eran una docena. Tenían una gaita, un pandero y muchas ganas de bailar y divulgar el folclore tradicional de la región. Eran tiempos difíciles en los que compartían asiento en los interminables viajes en tren con los grandes cestos que guardaban los trajes tradicionales utilizados en las actuaciones. Hoy, más de 60 años después, el colectivo -rebautizado en 1978 como agrupación "Reija" como homenaje póstumo a uno de sus componentes- es un referente en conservación y la difusión del folclore y la etnografía popular. Por sus filas han pasado más de 200 integrantes, acumulan más de 600 actuaciones y han participado en festivales en países como Francia, Portugal , Holanda o Dinamarca.

La Agrupación d'Etnografía y Folclor "Reija" de Llangréu finalizó el mes pasado con una gala en La Felguera los actos que comenzaron en 2015 para conmemorar los 60 años de historia del grupo. El colectivo, formado por cuarenta personas en la actualidad, no sólo representa los bailes y cantares tradicionales de Asturias sino que también organiza charlas, exposiciones y talleres de actividades. Además, cuenta con una escuela de música y cultura tradicional. Su labor etnográfica se completa con la publicación de volúmenes monográficos, bajo el epígrafe de "Alcordanza", sobre materias como indumentaria, instrumentos, alimentación o ganadería.

"Yo no había bailado en mi vida. Vine por probar y ya llevo 31 años". El que habla es Armando Valdés, presidente de "Reija" y uno de los miembros más veteranos de la agrupación. "Tenía 15 años cuando entré en el grupo. Maite Gutiérrez Olay era profesora mía en el instituto San Bárbara y me lo propuso. Fui a un ensayo y me encantó", explica Valdés, para añadir a continuación: "Creo que lo que más me gustó fue la acogida. Al momento te sientes como uno más".

"Esto es como una gran familia", corrobora Lucía Rodríguez, una joven de 27 años que entró a formar parte de "Reija" en 2011. Fue en un viaje de la agrupación al Festival Intercéltico de Guingamp, en la Bretaña francesa: "Unos amigos de mis padres estaban en el grupo y nos invitaron. A mi hermana y a mí nos picó el gusanillo de bailar y nos apuntamos; después se sumaron amigos de la pandilla". Esta joven langreana reconoce que tampoco había tenido ninguna conexión con el mundo del folclore hasta recalar en "Reija": "Poco a poco te va enganchando".

Una de las principales tareas de "Reija" es la recuperación y divulgación de danzas, bailes y cantares tradicionales. El repertorio incluye bailes de corro, giraldillas y jotas. "Tratamos de bailar como bailaba la gente en las romerías y fiestas populares; sin añadir ningún tipo de montaje coreográfico", asegura Armando Valdés. La labor de recuperación etnográfica incluye una ardua tarea de documentación con bibliografía especializada y grabados y fotografías de época. "Se recoge información y también se recopila material que el departamento de etnografía restaura, reconstruye y cataloga", indica el presidente de "Reija". Parte de ese material es utilizado posteriormente en las actividades divulgativas impulsadas por el colectivo.

A lo largo de todos estos años, la agrupación ha logrado ir atesorando un notable patrimonio etnográfico que incluye instrumentos tradicionales de todo tipo y medio centenar de trajes, de hombre y mujer. "Intentamos reproducir el atuendo típico asturiano de finales del siglo XIX y ser lo más fieles posibles a lo colores, los materiales y los cortes. La gente se extraña porque no se parecen al cliché del traje asturiano y porque incorporan lanas, sayas, refaxos o chamarras. De hecho dos de las preguntas más recurrentes de la gente cuando nos ve actuar es si somos de aquí y si no tenemos calor", explica Armando Valdés con humor.

El grupo también cuenta, desde 1995, con una escuela de música que imparte clases de acordeón, gaita, tambor, pandereta, pandero cuadrado, baile, lenguaje musical y cultura tradicional. La propia escuela facilita el instrumento y el material didáctico. Además, el colectivo langreano impulsa charlas, conferencias, talleres y exposiciones en colaboración con entidades públicas y privadas, colegios y conservatorios de música.

En sus ya 61 años de historia "Reija ha obtenido importantes distinciones como el "Arándanu de Plata" del certamen de los Pueblos de Asturias de Navelgas en Tineo y el "Urogallo de Bronce" otorgado por el Centro Asturiano de Madrid, en reconocimiento a su labor de investigación. El grupo ha protagonizado en actuaciones por toda España y por buena parte de Europa. Ha estado presente en Lille, Montpellier y en el Festival Intercéltico de Guingamp (Francia), en Viana do Castelo (Portugal), Aero y Copenhague (Dinamarca), Utrecht y Henguelo (Holanda) y Serra da Estrela (Portugal).

"Es difícil hace una estimación de las actuaciones que lleva la agrupación, pero fácilmente puede ser más de 600 porque no solemos bajar de la media de las diez al año", explica el presidente de "Reija", que también alude a algunas de las anécdotas vividas en los viajes del colectivo: "Cada país tiene sus propios gustos. Recuerdo que, por ejemplo, en Dinamarca les encantaba el sonido de las castañuelas". A Lucía Rodríguez le sorprendió más el paso por Guingamp. "Me llamaba mucho la atención que la gente no aplaudiera cuando acababa una pieza. Al parecer lo hace porque entienden que es una falta de respeto aplaudir durante la actuación porque supone una interrupción, pero yo estaba muy intranquila porque pensaba que no les estaba gustando", relata Rodríguez con humor.

Tanto Armando Valdés como Lucía Rodríguez resaltan la importancia del trabajo del colectivo "Reija" en la recuperación de los orígenes de la cultura popular asturiana y el reto que supone registrarla y difundirla, rompiendo con estereotipos. "Muchas personas asocian, por ejemplo, el baile y el traje tradicional como cosas indivisibles cuando no es así. Uno puede utilizar el traje para participar en una celebración popular o bailar vestido de calle, simplemente porque le gusta hacerlo. Lo importante es disfrutar con esa cultura tradicional", concluye el presidente de "Reija".

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