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Los modelos de alumbramiento

Los partos con epidural suponen ya el 70% en los hospitales de Mieres y Langreo

Las matronas piden que se mejore el protocolo para tener más libertad y que se forme a las madres para que la analgesia no sea la primera opción

22.05.2016 | 05:25
Inma Corralo, junto a Rocío Cabo y su recién nacida.

Hasta hace algo más de dos décadas, el término "parto respetado" no decía mucho a las futuras mamás. El alumbramiento de un bebé se veía como un proceso en el que la parturienta quedaba en manos de los sanitarios, como si de una intervención quirúrgica se tratara. Poco a poco, aireado desde los países del norte de Europa y el "boom" en internet sobre la maternidad, el concepto fue cogiendo fuerza. "Parto respetado" es el alumbramiento en el que la mujer es protagonista, en el que no se medicaliza el procedimiento, salvo que la futura madre o una complicación en el proceso lo requiera. Expertos y madres recientes confirman que el hospital Álvarez Buylla, en Santullano (Mieres), camina en el sentido correcto, especialmente por el afán de las matronas. Pero queda mucho por hacer. Reclaman mejorar el protocolo para que las trabajadoras tengan más libertad y puedan ofrecer en todo momento lo que la madre necesita. También exigen más formación para que la epidural no sea la primera opción. En 2015, se suministró anestesia en el 70% de los alumbramientos del Caudal y el Nalón.

Los hospitales de las Cuencas sumaron, sin tener en cuenta las cesáreas, 581 partos. Sólo 178 alumbramientos (un 31%) llegaron a término sin anestesia. La cifra está cuatro puntos por encima de los últimos datos conocidos, los del año 2008. A pesar de este balance, la Consejería de Sanidad ha avanzado en los últimos años para humanizar los partos. Así lo refleja un reciente estudio sobre la "Estrategia de atención al parto normal en hospitales públicos", un programa que arrancó hace más de un lustro con la firma de un convenio con el Ministerio de Sanidad. El objetivo del plan era cambiar la práctica clínica para garantizar a las embarazadas y los bebés una atención humanizada y reducir el intervencionismo.

Da buenos resultados en muchos casos. Rocío Cabo dio a luz en el hospital Álvarez Buylla hace dos meses. Es madre primeriza, tiene treinta y dos años, y considera que su alumbramiento "fue totalmente respetado". Tuvieron que inducirle el parto para asegurar su salud y la de su niña, Lucía, pero afirma que las matronas "en todo momento me hicieron partícipe de la toma de decisiones". "Es mi experiencia personal, no puedo hablar por todo el mundo, pero considero que este centro es de los mejores de Asturias en lo que se refiere a maternidad", destacó.

Los profesionales se adaptan a los nuevos tiempos, y también los servicios del centro sanitario. El pasado mes de mayo, el hospital de Mieres adquirió una bañera para aliviar el dolor de las mujeres en la fase de dilatación. No se utiliza durante el expulsivo, ya que el personal no cuenta aún con formación para atender partos en el agua. "Siempre que el proceso va bien, te permiten usarla, darte una ducha, te dan libertad de movimientos", señaló Cabo desde su propia experiencia. Esta joven mierense es una de las mujeres que acude a los encuentros de la entidad "Amamantar Asturias". Se trata de una asociación que nació hace más de veinte años, con el objetivo de informar, apoyar y aconsejar a las madres durante el proceso de lactancia y postparto. Desde hace más de una década, Inma Corralo se encarga de la entidad en las Cuencas: "Cada vez tenemos más demanda, porque nuestra colaboración con el sistema sanitario es muy buena", explicó. Atiende anualmente a cerca de medio centenar de mujeres, que acuden a su encuentro cuando surge un problema. "Consideramos que el embarazo, el parto y el postparto son un todo, pero nuestra actividad se centra en la lactancia y en los problemas que pueden surgir durante el proceso", explicó. La lactancia materna también ha ganado fuerza en los últimos años, según Corralo, "porque hay más información y sabemos que es lo mejor para la madre y para el bebé. Como mamíferos que somos, no hay mejor alimento para un niño en desarrollo que la leche humana", destacó.

Los últimos datos sobre lactancia en Mieres confirman que más del setenta por ciento de madres optan por dar el pecho a sus hijos. Una información que "Amamantar Asturias" no puede contrastar porque "nosotros conocemos a los que vienen aquí y sólo hacemos seguimiento a esas familias. Esos datos pueden referirse a la cifra de mujeres que salen del hospital dando el pecho, pero luego pueden dejarlo por alguna complicación".

Mamitis

La que más se repite en las consultas que atiende "Amamantar Asturias" en las Cuencas es la mastitis. "Hasta hace relativamente poco no se resolvía bien, porque en la sanidad ofrecían medicación y se recomendaba dejar de dar el pecho", señaló Corralo. Una forma de actuar que dio un giro de 180 grados con el protocolo que publicó el entonces jefe de Ginecología del hospital de Jarrio, Rafael Maroto.

"Es un hombre con una gran sensibilidad hacia la mujer y que nos ha ayudado mucho", señaló Corralo, que también está "muy agradecida" de las matronas del hospital de Mieres: "Se involucran y atienden todos los casos que nosotras derivamos desde 'Amamantar Asturias', es una satisfacción poder trabajar con ellas", señaló. Las voluntarias de la entidad tienen formación específica en lactancia, y ofrecen sus conocimientos y su experiencia personal a todas las mujeres que la requieran, de forma altruista. Lo suyo es la lactancia, aunque también abogan de forma personal por los partos respetados. "Hace unos años invitamos a unas matronas nórdicas para que dieran una charla sobre el sistema en su país. Nos dijeron que el sistema español les parecía muy invasivo", destacó Corralo. En Suecia, según la responsable de "Amamantar Asturias", a las chicas jóvenes se las prepara para que tengan un parto totalmente natural. "Los sanitarios van a casa", señaló. Los hospitales quedan para las complicaciones.

Inma Corralo es madre de dos hijos. El segundo parto lo tuvo en casa "hasta el expulsivo". Acudió al hospital sólo en el momento del alumbramiento, porque quería intimidad en el proceso. "Es eso lo que se busca, que no haya mediaciones cuando no es necesario. A veces un parto va bien y se empieza a complicar con goteros, tactos y vías", señaló. Ellas piden que "la madre pueda decidir, siempre que las condiciones médicas lo permitan".

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