12 de junio de 2016
12.06.2016
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Los aleteos de un río renacido

Los ornitólogos consideran que el cauce urbano del Caudal es actualmente un "valor ambiental" para la comarca, con 52 especies de aves que anidan en la zona

12.06.2016 | 05:25
Clemente Álvarez, a la derecha, con los participantes en la ruta guiada.

Además de aves y truchas, en la travesía urbana del río Caudal habita desde hace casi dos meses una familia de corzos. La madre -en la foto- cayó al río hace semanas a la altura de la zona de esparcimiento canina que se encuentra anexa al paseo fluvial. Quedó aislada en una zona arbolada, sin poder abandonar el río, debido a la profundidad de las aguas en los alrededores. Poco después parió dos pequeños corzos. Uno de ellos ha muerto, pero el otro sigue con su madre. La guardería pide a los usuarios de la senda peatonal que se abstengan de dar comida a los animales, ya que este tipo de acciones "perjudica su instinto salvaje".

El río Caudal cambió de color hace 21 años, una mutación cromática que trajo un vigoroso resurgir ambiental. El ambicioso proyecto de canalización y saneamiento que culminó en 1995 convirtió el cauce que transcurre entre Ujo y Ablaña en un armonioso fluir de aguas cristalinas. El río negro dio paso a la vida. "Actualmente hay 52 especies de aves nidificando y hasta 64 observadas". Clemente Álvarez, responsable de la Coordinadora Ornitológica de Asturias, sostiene que el río Caudal se puede considerar en estos momentos como un "valor natural" de la comarca.

Clemente Álvarez se puso ayer al frente de una visita guiada al río Caudal que tenía como objetivo conocer más en detalle la población de aves que habita la travesía urbana de este ancho cauce encerrado entre gruesos y altos muros de hormigón. Se eligió el tramo comprendido entre el puente La Perra, a la altura del casco urbano de Mieres, y Ablaña, con un total de 4 kilómetros sumando los trayectos de ida y vuelta. Álvarez explicó a los participantes en la marcha curiosos detalles sobre las aves que se cobijan en este espacio. Hay muchos pájaros, aunque es necesario prestar atención, ya que los saltos de agua silencian el tenue zumbido de los aleteos. "Las depuradoras comenzaron a funcionar en 1995 y fue entonces, tras varios años de obras, cuando el río empezó a bajar limpio", explicó Clemente Álvarez. "Aunque la obra de encauzamiento se podía haber hecho mejor desde un punto de vista ambiental, actualmente hay unos valores muy importantes", remarcó. Lo mejor es poner algún ejemplo. En este caso, los hay bastante significativos: "Tenemos al andarríos chico, con una presencia en Mieres que puede llegar al cincuenta por ciento de la población asturiana, con siete parejas identificadas". De la familia de las arceas, se trata de un pequeño pájaro de patas bastante cortas, que balancea divertido la cola y la cabeza de forma característica cuando está posado. La visita guiada que ayer organizó el Ayuntamiento de Mieres, con motivo de la celebración del Día Internacional del Medio Ambiente, permitió contemplar a una pareja de esta especie en su nido, situado en las cercanías del puente de La Perra.

El río aún no es el de hace siglo y medio, antes de que las minas de carbón oscurecieran su aspecto, pero el cauce ha vuelto a ser cristalino y de nuevo da cobijo a una poblada comunidad de aves. Garzas y patos conviven con especies que pasan más desaparecidas, como la pequeña lavandera blanca. Se trata de un tesoro natural que aumenta el atractivo de la senda fluvial de Mieres, que transcurre entre Ujo y Ablaña. "En estos momentos las especies más representativas que anidan en el Caudal son el aviador zapador, catalogado como una especie amenazada, el mirlo acuático y el andarríos chico", destacó Clemente Álvarez. Que también defiende la presencia de los polémicos cormoranes, azote de los pescadores por su voracidad. Las asociaciones de pesca sostienen que están esquilmando el río de truchas. Los ornitólogos tienen otro punto de vista: "No deben ser vistos como un problema, sino como un aliciente. Hay cormoranes, porque hay pesca. La población se autorregula. Son un depredador que se adapta a las características del ecosistema", afirma Álvarez.

Garzas comunes y reales, patos salvajes, lavanderas blancas o cormoranes son algunas de las especies que han poblado un cauce que hace 20 años transcurría difunto, casi convertido en carbón líquido. Ahora bien, dentro del agua aún se echa algo en falta. Desde hace un siglo no se pescan salmones en la comarca. Los pescadores ven posible su vuelta. Si regresan, se encontrarán muchos pájaros.

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